¿Conoces ya el fenómeno fast fashion?

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La industria de la moda es una de las que tiene mayor alcance a nivel internacional y esto se debe a la consolidación de la apertura económica en los primeros años del S. XXI. Este proceso hizo posible las importaciones de bienes y servicios desde Oriente a Occidente. Hoy en día la ropa y textiles representan el 5% del comercio mundial de los productos de manufactura siendo entonces la cuarta industria más rentable. Y es aquí cuando el fenómeno fast fashion entra en acción.

Es muy posible que los consumidores no seamos conscientes de los estudios previos que se le hace a la ropa que vestimos pero eso no quiere decir que existan y que nosotros por el contrario sí hayamos sido estudiados. Entonces, ¿qué significa fast fashion?

La moda rápida no solo es la producción en serie y a bajo costo de las prendas que son inspiradas en las tendencias del momento, lo cual nos ofrece la posibilidad de acceder a prendas que están en tendencia a precios asequibles y que cuentan con hasta 50 colecciones al año a diferencia de las casa de moda, sino que también es el estudio del comportamiento de los consumidores de pret-a-porter que muchas de las veces resulta ser desechable.

Como fashionistas o amantes de la moda acudimos a cuentas en redes sociales y/o blogs para saber cómo reproducir a bajo costo los outfits de las It Girls y celebridades y es aquí cuando aparecen marcas como Zara o H&M.

Estas marcas junto a Top Shop, Priark, Mango, Forever 21 son, sin lugar a dudas, líderes del mercado y referencias de éxito del low cost y a través del estudio del comportamiento del mercado, publicidades, estrategias de producción y distribución han logrado penetrar en el público y convertir la moda en un bien de consumo para las masas. Cada día este fenómeno conquista más y más el campo del consumo ya que las prendas cambian según cambia el gusto el consumidor.

En los últimos 20 años se ha presentado un aumento del consumo de ropa del planeta en un 400% y es que el promedio de uso de una prenda nueva es de al menos 7 veces antes de ser desechada y cambiada por otra. Esto por otra parte hace que el impacto ecológico sea perjudicial, y es que con el alto consumo de recursos naturales, insumos químicos y la generación de vertimientos y emisiones convierte también a esta industria en una de las más contaminantes.

Por ejemplo, producir una camisa de algodón consume 2700 litros de agua y la industria textil genera al menos 20% de la contaminación industrial del agua. De igual forma, la producción de estas franelas o camisas emiten 2,1 y 5,5 Kg de CO2 y las de poliéster son las más contaminantes ya que generan cerca de 706 billones de Kg de CO2.

Por otra parte, detrás del fast fashion existen otros factores que resultan preocupantes como el abuso de la mano de obra. El documental The True Cost reveló que en el mundo hay 40 millones de obreros textiles, de los cuales 85% son mujeres, muchas de ellas menores de edad, ganando 2$ al día y bajo condiciones infrahumanas.

Es por ello que muchos diseñadores y celebridades se están uniendo al movimiento de moda sostenible en el cual se pueden utilizar tendencias, sin afectar de manera tan agresiva al medio ambiente y a las sociedades marginadas.

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