De la semana de la moda a tus manos

De la semana de la moda a tus manos

Si alguna vez viste la película El diablo viste de Prada es probable que recuerdes la escena donde Andy no ve la diferencia entre un azul y otro y Miranda muy (poco) amable le hace un breve recorrido por todo lo que atraviesa una tendencia para llegar a las manos de los consumidores habituales. Hoy te explicamos cómo logran llegar las tendencias de las semanas de la moda a tus manos de forma low cost.

Cada año, el circuito mundial de la moda sigue a rajatabla un calendario para presentar las nuevas colecciones de los diseñadores más afamados del mundo. El diseñador empieza a producir una colección seis meses antes de que ésta desfile en público y un año antes de que llegue a las tiendas. Nueva York, París, Milán, Londres y Madrid coordinan sus calendarios de presentaciones para que los compradores y la prensa puedan asistir a todas las ciudades y abastecer sus tiendas para la próxima temporada.

Durante los meses de febrero y marzo se muestran las colecciones de otoño-invierno del año próximo, y en los meses de septiembre y octubre, las colecciones de primavera-verano. La moda de alta costura y la masculina cuentan también con su propio calendario.

Pero, eso no contesta nuestra pregunta: ¿cómo llegan esas tendencias a nuestras tiendas habituales?

Los compradores acreditados de la semana de la moda eligen las prendas que estarán meses más tarde disponibles es sus tiendas; mientras que la prensa reserva prendas para ser fotografiadas y que luego harán coincidir sus publicaciones con el momento en que la ropa adorne las vitrinas. Pero hay un sector de la industria de la moda que siempre están ausentes en el evento y son conocidos como los ‘grandes minoristas; éstos son los encargados de abastecer las tiendas en las que la mayoría de la gente va a comprar.

En el caso de estos minoristas, elaboran una cartelera con imágenes de lo visto en los desfiles y extraen las tendencias y luego se las dan a sus propios diseñadores para que trabajen sobre esas ideas. Y tal como explica Miranda Priestly lo que se presenta en las pasarelas influye hasta en los suéteres más feos de los detractores de la industria. Para explicártelo con ejemplos nos remontamos a la colección de Alexander McQueen de 1996 donde presentó unos estrambóticos pantalones donde se mostraba el trasero y que luego se convirtió en la pieza favorita de los hipsters.

Entre los grandes minoristas tenemos el caso de la popular tienda ZARA, para ellos la prioridad número 1 es la rapidez. Es por ello que cuenta con 200 personas en su equipo además de su propia manufactura y distribución que le permite adaptar la mercancía a los gustos del consumidor en el menor tiempo posible. Si bien no venden “moda” venden piezas listas para usar (ready-to-wear) con concepto de moda y que veremos posteriormente como el Street Style.

Existe un problema que existe entre la venta masiva de los grandes minoristas y es que si la prendas resultan excesivamente parecidas los diseñadores pierden a sus clientes exclusivos porque ya nos les interesa vender algo que sea completamente accesible.

Lo que está completamente claro es que la industria de la moda es un mundo complejo, competitivo y muy influyente y nadie escapa a su hechizo.

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