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La Gala del CMI 2017: quise ver más por Gabriela Ramos

Tendency Book

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La Gala del Costume Met Institute 2017 (CMI 2017) puede que sea uno de los eventos más importantes en la moda de los Estados Unidos y, en consecuencia, de gran influencia para el mundo.

El evento que anualmente escoge un tema y de ese tema se genera una exhibición en el Museo Metropolitano de Nueva York,  también le pide a sus invitados asistir vestidos “de tal forma”, para celebrar el leitmotiv en la gala inaugural del mismo. Honestamente esta es una de las alfombras rojas que más ansió ver y la que, usualmente, me decepciona.

El Metropolitan dedica una colección anual a la moda como arte y esta se llama “Costume Institute”… o sea el instituto del disfraz. La idea no es ridiculizar la moda, por el  contrario, es elevarla en una connotación artística, antropológica, histórica que genera una “explicación” a un “porque”. La idea es hacer de esto algo interpretativo, pero también algo que narra una historia y esa historia tiene una conexión directa a “algo” que ocurría en su momento.

La de este año honra a la diseñadora Japonesa Rei Kawakubo y su marca Commes des Garçons: “In the Art of the In-Between”(En el Arte del – del medio).

La diseñadora se ha dado a conocer por su estética conceptual, Avant Garde y totalmente motivada por el diseño como estructura más allá del comercio. Adicionalmente, Rei Kawakubo es la segunda diseñadora honrada en vida. El primero fue Yves Saint Laurent.

La invitación a la gala pedía a sus invitados vestir “Avant Garde” (en honor a la misma), lo que generó una alfombra roja un tanto aburrida. Parte del aburrimiento se lo endoso a lo vasto que es el concepto del “Avant Garde”: innovador, rompe reglas, llegar a donde nadie ha llegado. La otra parte se la doy  a la fama que tiene esta Gala por lo cual las celebridades prefieren verse “bien” y no llegar al ridículo y por su parte, las marcas de ropa que participan, quieren mercadearse en positivo y no de manera interpretativa.

Pero el concepto, repito, es vestir para el “Costume institute”, se puede jugar un poquito y seria bien recibido, a lo mejor, hasta aplaudido, un poco de atrevimiento.

Ya que el tema a celebrar consistía en una diseñadora en vida con una narrativa muy específica y un concepto muy puntual, “vestir” la marca CDG podría verse como algo “básico”. Pero la verdad es que en esta pasarela creo que fue lo más arriesgado que vimos. Las siluetas de las pasarelas de Rei Kawakubo son intrincadas de entender y por ende de vestir y saber llevarlas, o conseguir una forma de hacerlo otorga crédito a quien lo haga.  De los valientes tuvimos a Pharrell Williams, que vistiendo jeans tenía una franela con la palabra “Rei” en ella. Su esposa, Helen Lasichanh, vestía un traje sin mangas hecho por la diseñadora. Rihanna, con un conglomerado de faralaos llevando sandalias de gladiador en tonos rosas  se vio muy bien, pero la campeona de la noche fue la ex embajadora de China Caroline Kennedy quien vistió un traje también opulento en figura de diferentes estampados de flores con botas negras. No solo se vio muy bien, pero se vio femenina y alguien considerado “normal” ya que no es una súper modelo, una  actriz o cantante, logró vestir una marca tan conceptual con tanta naturalidad demostrando que en este tipo de eventos esa moda en exceso se puede lograr.

Pero como les dije, estos fueron los héroes de la noche. Tracee Ellis Ross llevó un abrigo de CD con proporciones exagerada,  pero también logró verse muy elegante. Luego de la Ex Embajadora Kennedy, para mí fue de las mejores vestidas en este  concepto.

Tracee Ellis Ross en los Costume Met Institute 2017

Tracee Ellis Ross en los Costume Met Institute 2017

El problema vino en la parte de interpretación. Solo puedo decir que Katy Perry en Maison Margela y Cara Delevingne en Chanel, lograron esa estética de “Rei”. La artista Priyanka Chopra en Ralph Lauren, imagínense un abrigo tipo trench, con cortes pronunciados en el cuello y una súper cola de largo, consiguió verse Avant Garde sí, pero no muy Commes des Garçons, aunque sí muy increíble.

De resto vimos interpretaciones débiles de carácter, sobretodo en modelos. Bella HadidKendall Jenner “re-interpretaron” la colección de Rei Kawakubo en el 2013, cuando la diseñadora decidió no hacer ropa si no objetos para el cuerpo (así se llamaba). Las súper modelos decidieron no  vestir ropa, utilizando en cambio ropa interior: Kendal Jenner con un vestido de “mesh” transparente de la Perla con un body como ropa interior de la misma marca, y Bella Hadid con un “body suit” pegado al cuerpo (muy pegado) de cristales y malla.

Luego vimos gente muy bonita como Gisele Bundchen en un Stella McCartney plateado, Kim Kardashian muy sencilla en un minimalista de Vivienne Westwood y Donatella Versace en un Amarillo fosforescente que combina con su cabello rubio platinado. Pero más allá de eso, nada que de verdad dijera Avant Garde. Clare Danes tomó un riesgo con Monse, Gigi Hadid trató de verse “Samurái Chic” en Tommy Hilfiger… algo que se vio bien en fotos pero no en vivo. En fin, nada que nos quitara el sueño. Zendaya en un Dolce tropical se vio hermosa, interesante y mantuvo esa estética “Japonesa” de estampados de Kei Kawakubo, en verdad estaba espectacular,  pero repito alejada del concepto.

Pero bueno tampoco sé que podemos esperar. Anna Wintour, dueña y señora del evento ignoró el concepto e invitación y se vio elegantísima en Chanel Alta Costura. Rei Kawakubo fue con una chaqueta blanca, una falda negra y zapatos de Goma.

Como vemos  en este evento podemos decir o que hubo mucha buena moda, moda muy linda (todas las modelos se vieron increíbles) o que falló en corresponder a conceptos diferentes para a partir de ellos, pensar y jugar buscando tornarse interesantes. En lo personal siempre quisiera ver más.

Por Gabriela Ramos

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Año nuevo, ¿closet nuevo?

Nuestra imagen personal es una fotografía de quiénes somos

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Jennifer Barreto-Leyva

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año nuevo

El año nuevo tiene en su primer mes esa famosa cúspide de alegría de la que los especialistas hablan, que nos lleva a cometer imprudencias de las cuales nos estamos arrepintiendo por el resto del año, y hasta por otros años. Llámese comida, relaciones o ropa, y de ropa es de lo que hablamos aquí.

En el mes de diciembre y entrada de enero, se manejan campañas de marketing bastante agresivas para que compremos y consumamos todo lo que nos pasa por el frente. Las cosas como son, y es que estas estrategias con planificadas a veces hasta con 2 años de antelación, como comentara recientemente la gente de los siempre deliciosos M&M, dejando saber que absolutamente nada es improvisado.

Diciembre y enero son meses donde nuestra economía puede verse comprometida y nuestras tarjetas de crédito pueden sufrir infartos masivos si no controlamos lo que compramos. En Latinoamérica especialmente tenemos la costumbre de estrenar ropa y enseñar a los pequeños de la casa a estrenar en Navidad y demás festividades cercanas. Bonita costumbre, pero si no es llevada de una forma sana, puede hacer mella en nuestros bolsillos y eventualmente en nuestra autoestima.

Siendo adolescente hubo un año que por cosas ajenas a mi voluntad no pude estrenar ropa, y recuerdo amargamente esa nochebuena como una noche donde no pude llevar a cabo esa tradición. De adulta me cuestioné el por qué me llegué a sentir diferente, un poco hasta mal esa noche. Nunca encontré una respuesta que  llenara mis expectativas.

De adulta he pasado festividades deprimida divinamente en pijama, o muy bien ataviada en vestidos hermosos, las he disfrutado ambas, porque supe romper esa presión, de las maravillosas compras, que a veces se nos pueden convertir en algo bastante tóxico.

En enero no solo vienen las masivas inscripciones a los gimnasios, los tratamientos estéticos para quienes andan en esa onda, sino las compras de las ofertas de lo que nadie se llevó de las tiendas (las mejores compras). Mucha gente no está en disposición económica de hacer compras, pero por el qué dirán, por el ego y mil cosas más, se endeudan y se ahogan en gastos nada beneficiosos, comprometiendo su economía.

Nuestros closets por modestos que sean, tienen siempre el poder de transformarse, de sacarle partido una vez más a una pieza y de las formas más inesperadas, aunque no lo creamos, un prendedor, una chaqueta, unos zapatos o hasta el maquillaje cambian totalmente la propuesta y nos harán sentir frescos, renovados y con la actitud correcta triunfaremos con nuestros outfits.

Nuestra ropa tiene poder total y absoluto cuando se trata de la imagen personal, algo que he comentado en este espacio desde el primer día, pero nuestra actitud y el cuidado que le demos a nuestra ropa es la triada perfecta para lucir siempre impecables.

La imagen personal es una fotografía de quiénes somos, de cómo nos sentimos por dentro, y de nuestro mensaje personal al mundo, ¡jamás lo olvides!

¿A lucir siempre bien? Por supuesto, es mi máxima, pero nunca al precio de hacerme sentir mal, o llegar a la bancarrota. Nunca lo vale.

¡Hasta la próxima!

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Una caja para regalar

Un regalo con el que es imposible no sorprender

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Jennifer Barreto-Leyva

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caja

Lo bueno hay que recomendarlo siempre, y si tiene el sello “Hecho en Venezuela” mucho más. Muchos apuestan a nuestro mágico tricolor nacional y son dignos de ser conocidos.

La Caja Caracas

Recientemente tuve la oportunidad de conocer a la gente de “La Caja Caracas” y me convenzo de nuestro poderío como gentilicio y cómo el sobresalir ante las adversidades se ha convertido en nuestro fuerte. Quedé gratamente sorprendida con un producto construido no solo con amor, sino con buen gusto. Un regalo con el que es imposible no sorprender y prendar desde su entrega.

Conversé con Mayllelim Materán empresaria dedicada al mundo de la moda a quien había conocido por una apuesta a las tallas grandes y quien hoy se dedica a este proyecto, para saber de primera mano cómo había nacido esa maravillosa caja que poco a poco se va adueñando de los venezolanos y que me enamoró al probarla.

La Caja Caracas

¿Qué te animó a apostar por este proyecto?

Las ganas de siempre hacer país, crear y llenar de felicidad a cada cliente que apoye lo que hacemos. Emprender ante los retos es algo que nos llena de fuerzas para crear cosas geniales que dejen una marca en nuestros consumidores, crear “La Caja Caracas” fue crear una sorpresa que alegrará el corazón de una persona amada.

¿Qué es la Caja Caracas? Y ¿que contiene?

La “caja Caracas” es un box de madera reciclada o cartón orgánico lleno de sorpresas, caprichos y tentaciones cuidadosamente pensadas para hacer el más memorable regalo que puedas ofrecer a una personal especial para celebrar cualquier ocasión.

En ella puedes encontrar deliciosas sorpresas y hermosos detalles para celebrar. Algunos de estos son: vinos, licores, chocolates y bombones, embutidos, quesos, patés, galletas, copas y muchos otros detalles especiales. En “La Caja Caracas” nos adaptamos a la petición de nuestro cliente, somos su aliado para sorprender a ese ser especial que tanto se lo merece.

La Caja Caracas

¿Se pueden encargar cosas específicas para las cajas?

Sí, como aliados para sorprender a ese ser querido, nuestro cliente nos puede solicitar lo que más desee regalar, tenemos productos importados de alta calidad que garantizan un regalo asombroso, delicioso y especial pero nuestro deseo es crear una caja lo más personalizada posible. Ayudaremos a sorprender desde un cumpleaños hasta una petición de matrimonio.

 

¿Con cuánto tiempo pueden ordenarse las cajas para un regalo?

La Caja Caracas

Los tiempos de orden según la petición son de 3 a 6 días. Pedidos al mayor para regalos corporativos de 7 a 10 días.

¿Se entrega a domicilio?

Sí entregamos a domicilio completamente gratis en toda la Gran Caracas y próximamente Maracay y Valencia.

¿Por qué regalar La Caja Caracas?

Porque regalar “La Caja Caracas” es regalar una experiencia, regalar detalles totalmente personalizados, únicos y deliciosos donde integras creatividad y productos de calidad sorprendiendo gratamente en cualquier ocasión especial a tu ser querido.

Además de las festividades decembrinas para las 7 religiones principales del mundo, vienen muchas ocasiones especiales como San Valentín, entre otras, que bien valen la pena dejar una huella maravillosa y con chic como la que puedes dejar con esta caja mágica que me dejó un extraordinario sabor de boca y prendó mi paladar.

En todas sus redes sociales los vas a encontrar como @lacajaccs

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El vestido no vestido

¿Ya te diste cuenta que la vida es hoy?

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Jennifer Barreto-Leyva

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La vida nos pasa, y sin querer desarrollamos una relación poco sana con nuestro closet y nuestra imagen corporal.

Días atrás, en mi acostumbrada limpieza de closet anual encontré una cantidad de piezas exquisitas que aún no había vestido. Un traje más hermoso que el otro. Cuando me topé con este vestido escandalosamente hermoso. Ese vestido lo tenía esperando para una ocasión especial. Y ahí sentada entre telas me di cuenta que solo ese vestido tenía pacientemente tres (03) años esperando por mí, esperando por “el momento” y el clamado momento aún no ha llegado, o al menos no que yo sepa, y el vestido solo se ha envejecido.

Mientras tanto, miles de cosas han pasado por mí y en mí. En todos los ámbitos, y ese gran vestido esperando por una gran ocasión, que quizá jamás llegue, no llegará, o de llegar lo haga en un día muy lejano…

Una de las cosas que quienes somos de tallas grandes necesitamos trabajar es la relación con nuestra ropa y nuestro closet. Estoy segura que eventualmente encontraré vestidos igual de hermosos o más hermosos. Pero el miedo a que no haya de mi talla no abandona mi subconsciente. Y el gran “¿Ahora qué me pongo?” hará de las suyas. Cuatro palabras que han hecho un daño tremendo, en el mundo XL particularmente, porque en efecto no tenemos nada que ponernos, no hay mercado para nosotros.

Por alguna razón, breves momentos de ese momento de lucidez en mi closet, lo comenté en Twitter y el twit se hizo viral. El feedback que recibí fue mágico. Gente aplaudiendo mi decisión, otros tantos contándome anécdotas personales, y todos orientados al mismo mensaje: la vida es hoy, no hay que esperar a mañana, o a una ocasión especial para vestir algo, para vivir.

Decidí en estas fiestas usar el famoso vestido. Decidí disfrutar de mis ajuares, de mi belleza, de mi ser ¡ahora más que nunca! Un statement de amor propio y amor a la vida que combina mi gran pasión por la moda.

Los grandes momentos llegan o no, y estaremos inequívocamente bien vestidos para ellos, siempre y cuando recordemos la regla inolvidable de que no hay dos veces para dar una buena primera impresión.

No esperes al año nuevo, al cumpleaños, al nuevo novio, o a la promoción laboral para celebrar. La vida no la tenemos comprada y vivir con apegos a nuestra ropa no es sano.

Celebro la vida ¡mi vida! vestida de fiesta. Y tú, ¿Ya te diste cuenta que la vida es hoy?

Hasta la próxima…

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