El gaslighting: una forma de abuso emocional

gaslighting

Hoy te hablaremos del gaslighting, una práctica sutil de abuso a la que nos podemos ver expuestos en determinado momento. ¿Alguna vez has discutido con alguien y te ha dicho que eres un exagerado? ¿Que estás siendo víctima de tu imaginación? Si pasa esto o suelta frases como “estás loco/a”, esto es muy propio de relaciones abusivas.

Muchas veces oímos frases como “Está en tus manos salir de esa relación toxica”, “abre los ojos” u otros clichés, pero a veces no es tan fácil como se piensa, sobre todo cuando no sabemos si estamos en el ojo de la tormenta porque esta forma de manipulación es casi invisible. La identificación tardía del gaslighting hace que quien lo recibe padezca de depresión, angustia, sentimientos de duda e inferioridad.

El abuso psicológico es uno de los golpes que más duele y que tarda más en sanar. Esto es lo que necesitas saber del gaslighting para poder identificarlo y detenerlo.

¿Qué es el gaslighting?

Es un tipo de violencia encubierta que se caracteriza por tratar de distorsionar la percepción de la realidad de otra persona con el objetivo de que comience a dudar de sí misma. El término apareció por primera vez en ‘Gaslight’, una obra teatral del año 1938, que más tarde llegaría a Hollywood en formato película.

En dicha película el argumento central era el maltrato psicológico. El personaje principal trata de convencer a sus amigos de que su esposa está loca y para ello se esfuerza en esconder objetos como cuchillos o cuadros e incluso bajar la intensidad de la luz. Cuando la esposa trata de verbalizarlo, él niega ser el autor de dichas acciones haciéndole creer que está loca.

¿Cómo identifcar un gaslighter?

El objetivo de un gaslighter es conseguir que otra persona dude de sí misma y de su criterio, para ello se valen de la mentira y de exagerar todo para socavar la personalidad de una persona y ponerla a la defensiva. Para dominar la relación llega el momento de la repetición de las falsedades para llevar siempre la iniciativa y si la contra parte se opone, eleva el tono e intensifica la disputa: más ataques, más culpas, más negaciones y frases del estilo «no estaba ligando con otra, estás loca».

A base de ataques constantes, la víctima queda sosegada por el desgaste y se resigna volviéndose emocionalmente dependiente de su pareja. Otro de los métodos utilizados es el juego de las falsas esperanzas para que la víctima piense “No es tan malo él o ella, solo que…”

Frases como «eres demasiado sensible» o «estás loca/exagerando« son algunas de las más escuchadas por las víctimas. Frases por las que te vendría bien ir a un psicólogo, algo que posiblemente también trate de evitar en los casos más extremos: «¿por qué vas a contarle tus problemas a un extraño?«Si has escuchado alguna de estas frases o te sientes mínimamente identificado/a con lo que leíste, es hora de que te replantees la relación que estás llevando antes de que el daño sea máas profundo.

Otros llamados de atención

  • Miente de manera compulsiva. Y no sólo eso, lo dirá tan seguro que al final dudarás de la realidad que has visto y te lo acabarás creyendo.
  • Negación. Da igual que lo hayas escuchado, que se lo repitas por activa y por pasiva, y que sepas con total certeza que haya dicho algo. Estas personas niegan la realidad a pesar de que tengas pruebas. Te lo repetirán tanto que terminarás aceptando su opinión con tal de no seguir.
  • Utilizan el refuerzo positivo. Durante todo el día te machacarán diciéndote que exageras o que estás mal de la cabeza, pero recularán dándote una de arena, incluso en la misma conversación.
  • Proyectará sus sentimientos en ti. Si él o ella se siente inferior, te hará sentir a ti de igual forma para sentirse mejor. Si consigue hacerte sentir diminuto, tendrás mayores problemas para salir del bucle tóxico.
  • Son maestros de la manipulación. Como hemos dicho antes, podrían llegar a poner a tus amigos en tu contra, de manera que no confíes en ellos, no les cuentes cuál es el problema y te aísles completamente.

Este tipo de relaciones es muy frecuente en parejas, pero también con jefes, amigos y familiares. Si te sientes incómodo en cualquier relación, no temas pedir ayuda.

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