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Glamour on swimwear for curves

Glamour Glamour Swimwear es una opción para Curvy Girls

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Jennifer Barreto-Leyva

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Dentro de las muchas gratas sorpresas que me llevé en The Curvy Fest estuvo esta pasarela, ciertamente toda la experiencia era algo nuevo para mí, pero lo que nunca me esperé es que una de mis colegas y compañeras modelo quien casi empezara conmigo, Tricia Campbell, era la directora de esta línea de swimwear que definitivamente está marcando pauta en el mundo de las tallas grandes.

Tricia quien cuenta con unos cuantos años en el mundo del modelaje y egresada del Fashion Institute of Technology, originaria de Jamaica, vino a poner el toque en el que nadie había pensado en los bañadores, además de sumarle un plus importante a su gama de diseños con los colores que utiliza inspirados en su país natal, entre ellos los neón que son mis favoritos cuando a bañadores se refiere, pensó en mallas y tela de faja para dar la sostenibilidad que la mujer necesita para así sentirse segura dentro y fuera del agua.

Campbell asegura, como lo hace solamente quien ha estudiado a cabalidad su mercado, que quería que sus clientas se sintieran sexys y cómodas, caminando con su bañador, sin la mortificación de que todo se estuviera moviendo, y en efecto es tal y como te sientes al usar una de sus creaciones.

El uso de estas telas le ha permitido ir más allá en el concepto de sensualidad porque ha sabido jugar con elegancia con los cortes y transparencias, su objetivo de empoderar a través de la moda, certifico que está más que cumplido.

Tricia tuvo la oportunidad de presentarse dos veces en The Curvy Fest y su energía fue la misma, alegría, sensualidad, picardía con elegancia. Una conocedora de su mercado desde la teoría y la práctica hace que su línea de bañadores tenga el éxito asegurado. Ella ha trabajado por años como “fitting model” lo que hace aún mejor el cómo se apuntala el éxito de Glamour Glamour Swimwear.

Telas súper resistentes, diseños modernos y pensados en mujeres de tallas grandes, junto a una agradable y pegajosa campaña de marketing que apunta a la sensualidad, ya se ha ido adueñando de varios escenarios conquistados con la alegría del verano que lleva en su ADN la modelo y también empresaria.

Si tu idea es destacar de una forma inusual en la playa o la piscina, creo que Glamour Glamour Swimwear es la opción que definitivamente estabas buscando.

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El mundo de la moda no nos está escuchando

El turno ahora es tuyo…

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Jennifer Barreto-Leyva

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El mundo de la moda ha dado un interesante y necesario revés en los últimos 20 años.

Al iniciar mi carrera, hace 27 años atrás, era absolutamente impensable tener modelos de tallas grandes, con una estatura menor a 1.60 mts. Inclusive modelos de raza negra, era algo no tan bien visto, las que estaban en aquel entonces es porque era absolutamente imposible negar su poderío en esta industria así como su indiscutible talento.

Sin embargo, vemos a casi todas las personas representadas en el mundo de la moda, solo que de forma selectiva y condicionada.

Ejemplos instantáneos que se me ocurren por ejemplo, el año pasado (2019) desfilaron no menos de 30 modelos de tallas grandes en las colecciones de 10 diseñadores en el New York Fashion Week NYFW; sin embargo, este año, hubo escasamente la presencia de unos 7 modelos de tallas en las colecciones de 3 diseñadores. Un boom mediático, y ahí quedó, en un boom.

El mercado que en la actualidad tan solo en los Estados Unidos mueve cerca de 2 billones de dólares es el de tallas grandes, en el mundo entero, es el menos promovido y el que más rápido consume su público y clientela, sin embargo, es el más desatendido y de los más vapuleados por no decir que el más…

Prendas mal cortadas, confecciones de mala calidad y telas sacadas de ultratumba con precios altísimos son alguna de las características de nuestro mercado, mercado al que le seguimos pidiendo y suplicando trabaje para quien se dedica: nosotros.

Cuando se trata de pasarelas, catálogos, publicidad y otras plataformas o sitios donde pueda mostrarse ropa y modelos, el cuerpo talla cero sigue siendo la norma, irónicamente ni siquiera el 1% de la población cumple con esta imposible talla. Los maniquíes deben parecerse a la gente y no al revés.

Al hacer encuestas en redes sociales, el termómetro más sincero, real y directo que puede tenerse, cerca del 90% de las personas dice no sentirse representada en el mundo de la moda. Y sin el menor desparpajo las quejas empiezan a hacerse sentir, una tras otra, se repiten usuario tras usuario: no hay mi talla, eso no es talla grande, la ropa se daña enseguida, es costosísima y así siguen las molestias que aquejan a hombres y mujeres de tallas grandes en Hispanoamérica.

Cuando hablamos recientemente en el podcast de Revista Belleza XL (@bellezaxl en Instagram) sobre el tema, la publicista Lía Zavala y la psicóloga Yumary Guerra de Sosa ambas nos manifestaron que los diseñadores, publicistas y empresarios dedicados al tema, aún no están entendiendo los propósitos de sus marcas y al público al cual le están dirigiendo sus ventas. No hay click, no conectan las marcas y diseñadores con sus clientes y ahí tenemos un gran problema sin duda alguna, porque como resultado, tendremos una y otra vez a una clientela profundamente inconforme. Un ejemplo claro de ello es cuando encontramos tiendas que dicen vender tallas grandes y solo tienen prendas hasta la talla XL o su patronaje es adaptado a cuerpos asiáticos. O qué decir de cuando un diseñador dice trabajar en todas las tallas pero nunca incluye las tallas grandes en sus catálogos. Desconexión absoluta.

No se trata de pedirle a ninguna tienda que cambie de target, mucho menos de hostigar a algún diseñador para que ahora se dedique a las tallas grandes, pero quienes vayan a dedicarse a ello, que lo hagan bien y supliendo las necesidades del mercado para el cual están apostando, con la altura y respeto que nosotros como público nos merecemos. Parece obvio y lo es, pero aún el mensaje no se entiende…

En mi muy personal opinión pasarán unos cuantos años para que esto suceda, el entender que es necesaria la representación y hacer un click como marca, diseñador o casa de moda y clientela es algo parece, demasiado difícil de procesar.

El cliente más allá de “siempre tener la razón” como reza el viejo adagio, es quien tiene el poder de compra y convocatoria, es a quien va dirigido el producto. Entonces cabría la pregunta: ¿Hasta cuándo le das poder con tu dinero -que vale tanto como el de gente de otras tallas- a gente que dice dedicarse a vestirte y que solo te viste de frustraciones?

Como comprador siendo de tallas grandes, llegó hace rato tu momento de hacerte valer, porque así hemos trabajado muchos para que suceda, el turno ahora es el tuyo…

¡Hasta la próxima!

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El buen vestir y el éxito: una sinergia necesaria

Ser la mejor versión de ti mismo nada cuesta

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Jennifer Barreto-Leyva

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buen vestir

Muchos aún consideran el buen vestir un tema elitista, que solo deben y pueden aplicar algunos, y en esta afirmación, aunque absolutista, se comete un gran error.

Es una constante en el mundo, sea cual sea la esfera en la que usted se desenvuelva, que la imagen personal sea una fotografía, registro y presentación no solo de quién es usted, sino de sus aspiraciones en la vida. Es el mundo real, y es bajo este precepto que se dan las cosas.

Nunca olvidaré a un profesor que tuve en la Universidad. Un hombre dicharachero, folclórico como pocos, muy lleno de sapiencia de esa que te da el roce de la calle y la experiencia de la vida que sin duda alguna no tiene precio. Cada clase venía con historias jocosas -por lo absurdas- pero pocos le tomaban en serio. El tema de conversación era: ¿Cómo irá a venir vestido? El famoso “¿Y ahora qué?” de todas las semanas, y no… no era expectación positiva. Su caminar desordenado, junto a sus vestimentas poco prolijas, over sized y de cuestionable pulcritud era su sello característico. Ese mismo año, tuve un profesor que era todo lo contrario, clases infumables, cero pedagogía, pero un vestir impecable, un andar con la seguridad que pocos hombres tienen, a pesar de su baja estatura su caminar era de un hombre grande, lo que ligeramente catalogan de arrogancia. Ambos profesores se distinguían por estar en dos polos opuestos a más no poder del mundo laboral. Mientras uno trataba cualquier caso como abogado, el otro se daba el lujo de poner en espera y seleccionar muy bien a sus clientes. ¿Cuál de los dos era quien más tenía habilidad y facilidad para el litigio? El primero, pero su imagen personal lo alejaba tremendamente de cualquier consideración y respeto. Ese es el mundo real…

Cualquier oportunidad debe ser aprovechada al máximo, por la sencilla razón de que nos estamos vendiendo al mundo, y somos nuestra única tarjeta de presentación. La famosa regla de “Solo tienes una primera oportunidad para dar una buena impresión” viene de la era paleolítica, y de los exactos y precisos 7 segundos que los humanos en aquel entonces se podían tardar en cazar su presa. He ahí queridos, la razón de esta dinámica que está bastante lejos de caducar, y que sigue rigiendo a la humanidad, generación tras generación.

Siempre han dicho los grandes conocedores en el arte del buen vestir del mundo, que debemos vestirnos para aquello a lo que aspiramos, llámese sueldo, trabajo, pareja y que el factor coherencia es un punto importante en esta ecuación. Uno de los ejemplos que siempre pongo en mis conversatorios como ícono de moda masculina de éxito es Iván Espinosa de los Monteros, político español. Sin muchas pretensiones, ropas ultra costosas ni mega elaboradas –para quien farda de su poco cuidado al vestir- es el ejemplo ideal de cómo alguien con una posición de poder, de importancia, se viste acorde al puesto que tiene y al que aspira.

Muchos creen que buen vestir es vestir ropas de marca o diseñador, costosas las 24 horas del día y nada más lejos de la verdad. Es saber que vestirlo, como vestirlo y que tenga además el corte y fitting ideal para nuestras proporciones. El complemento es la actitud con la que lo vistamos, sin dudas, seguido al mensaje y calidad nuestra sea como profesionales de equis área o personas simplemente. El buen vestir es respeto a ti mismo y a las personas con las que te rodeas, sencillo.

Estar preparados para el mundo competitivo de hoy en día es un reto, reto que si no asimilamos, nos pondrá en una considerable desventaja con nuestros pares (porque tú eres tu única competencia). ¿Vale la pena? I don´t think so.

Ser la mejor versión de ti mismo nada cuesta.

¡Hasta la próxima!

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Vestida para triunfar, hasta en la oficina

Jennifer Barreto-Leyva

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Vestida para triunfar

Vestir para triunfar, aunque suene un poco exagerado, es un mantra que he adoptado, y que existe desde que el mundo es mundo. Como siempre comento aquí, quisiéramos que el mundo fuera una nube de caramelos, donde vestir como en modo libre no perjudique la imagen que proyectamos, pero el mundo real es distinto. El mundo corporativo es competitivo y cuidar los detalles de nuestra imagen personal es un must que todos debemos tomar en cuenta.

Los expertos en imagen corporal siempre recomiendan vestirnos para el empleo que queremos, y no para el que tenemos, porque indican que además de la proyección mental de nuestro objetivo, para ojos de nuestros empleadores, la impresión que estamos dando es de estar preparados y prestos para todos los retos que el puesto traiga. ¿Superficial? Sí, pero así es el mundo mis queridos…

Estilismo aparte, hay puntos que no son negociables en la imagen corporativa. Aunque pudiera influir la posición, rango, importancia de la misma, el valor que nos demos a través de la ropa está demostrado que es considerablemente influyente a la hora de aumentos, inclusive para consideraciones especiales. Como te ven, te tratan, un dogma que no falla.

Manos y pies deben estar absolutamente impecables siempre. Con colores neutros, uñas naturales y con una longitud comedida. Son literalmente de las primeras cosas que verán visitantes y clientes, y unas uñas demasiado largas o en exceso coloridas pueden dar una muy desmejorada impresión inclusive de la empresa.

Al usar faldas, deben estar cuando menos 3 centímetros por encima de la mitad de la rodilla, de manera que al sentarse no muestre demás. La ropa ajustada así como el animal print, está terminantemente prohibido para ambientes de oficina.

Los colores neón, las transparencias, los encajes, son tres elementos totalmente fuera de lugar sin discusión en el ambiente laboral, simplemente no caben dentro de este estricto pero necesario dress code.

Escotes y tacones mayores a 3cms (6 pulgadas) son una pésima opción a escoger, dentro del ambiente corporativo, como siempre digo, hay momento y lugar para lucir todo.

La higiene personal es parte de la presencia, y aquí entran las fragancias que tengamos a bien escoger para perfumarnos. Los perfumes deben ser suaves y lo justo. Imagine convivir todo un día laboral con una persona que maree de tanto perfume encima; el saber convivir y respetar los espacios de nuestros compañeros, aunque no lo parezca, es también parte de nuestra imagen personal.

El maquillaje debe ser lo más suave posible. Ya habrá oportunidad de usar fuera de la oficina labios rojos, un buen smokey eye, inclusive purpurina, por lo pronto, en la oficina, colores neutros y sin recargarse. Lo ideal siempre es resaltar lo mejor de ti, no disfrazarte de otra persona.

Los outfits al mejor estilo fiesta de fin de semana, son una garantía directa de dos cosas: estás en el empleo incorrecto, estás a punto de quedar sin empleo. Vestirse con la grandeza de ese puesto que todos aspiramos es un requerimiento obligado, para ser considerados en las listas en positivo, para tener el respeto de nuestros pares y cualificar, lo creamos o no, a esa posición que aspiramos.

Así que revisa cómo te vistes, tus aspiraciones y encontrarás de seguro muchas respuestas.

Vístete para lo que quieres, no para lo que ya tienes…


Referencia: https://dubaifashionnews.com/

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