Karl Lagerfeld el malabarista de la moda

Karl Lagerfeld

«Hay que tener estilo para poder venderlo», «Los escándalos solo dañan a quien no los protagoniza» y «No hay que dejar de reinventarse» eran frases que se podían escuchar en cuatro idiomas de los labios de Karl Lagerfeld; fácilmente reconocible por su imagen inmaculada compuesta por gafas de sol, cola de caballo empolvada de blanco y cuellos de foque con su toque distintivo. Fue capaz de llevar tres de las casas de moda más importantes del mundo y crear una marca propia. Indiscutiblemente, Karl Lagerfeld no solo fue un diseñador, fue un genio malabarista que será recordado por las futuras generaciones.

Arropado por el misterio de Karl Lagerfeld solo se conoce lo que él quiso que así fuera; nacido en Alemania en 1933, hijo de una madre intelectual y un padre millonario hecho a sí mismo en el mundo de los negocios de los lácteos; muy pronto empieza a mostrar su gusto por el dibujo y la ropa. A los diecisiete años gana el primer premio en el concurso de talentos del International Wool Secretariat donde conoce a Yves Saint Laurent, dos años mayor, ganó el premio en la sección de vestido de cóctel. Esta no sería la primera vez que sus nombres se verían en las mismas oraciones dentro de lo profesional y fuera de ello.

Lagerfeld inicia su carrera haciendo prácticas junto a Pierre Balmain, maestro de la costura tradicional. En 1958 inició una colaboración con Jean Patou, la casa de moda más antigua de París por cinco años. En 1963 harto de hacer solo dos colecciones al año decidió ir por su cuenta y diseñó para los almacenes Monoprix, para la marca económica Gadging, incluso tricots y medias de baile. Para el 2004 trabajó con la marca H&M lo que provocó un gran escándalo ya que desde 1985 fue director creativo para Chanel, cuando se le preguntó acerca de ello contestó: «El oficio de creador de moda era miserable, estaba muy mal pagado»; a estas alturas Lagerfeld diseñaba 17 colecciones al año.

Los trazos de Lagerfeld para Chloé son inspirados en las calles de Londres, suaves, poéticos refrescantes y juveniles, logrando que ésta sea la primera casa de Prêt-à-porter de lujo. Fue su director creativo durante 20 años tomando una pausa desde 1992 a 1997 para luego volver. Hasta el día de su muerte dirigió la casa italiana Fendi donde trabajaba el informal lujo de piezas ligeras como plumas que se llevan con total naturalidad, además crea la emblemática baguette de Fendi que es la madre de todos los it bag. Otra de sus muchas leyendas es el abrigo de pelo de camello 101810 de Max Mara pero donde el genio alcanza el nirvana es en la casa de moda francesa Chanel.

En Chanel reinventó el clásico traje de tweed el cual acortó y añadió a las chaquetas perlas y cadenas combinándola con hot pants y vaqueros. Hace de las clásicas ces entrecruzadas motivo de vanguardia y escándalo implementándola en chaquetas de motoristas, lencería, bikinis que dejan muy poco a la imaginación, botas de astronautas, carteras, medias, forros de abrigos. Sin embargo, para Chanel Couteur se convierte en un maestro conservador de tejidos clásicos y lujosos para satisfacer a la burguesía parisina.

Finalmente, Lagerfeld hace de su imagen una marca destinada a tener la magia del lujo y del diseño en formas más accesibles al consumidor. Reinventa la camisa blanca, añade la síntesis gráfica de su rostro y el de su gato a bolsos, llaveros y un sinfín de piezas básicas. Los clientes están invitados a vivir la experiencia KARL LAGERFELD en más de 100 puntos de venta monomarca de todo el mundo, los cuales incluyen ciudades clave como París, Nueva York, Moscú, Londres, Dubái y Shanghái. La marca cuenta también con una red de distribución mayorista prémium en toda Europa, Oriente Medio y Asia. La tienda insignia mundial KARL.COM está disponible en 96 países.

Hoy, tras poco más de un año de su desaparición física, las casas que dirigía, incluida su propia marca, siguen bajo la influencia de las ideas innovadoras, conservadoras y atrevidas del genio de genios que no solo se reinventó a sí mismo sino al mundo de la moda.

Karl muere en París el 19 de febrero de 2019.

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