Karl Lagerfeld: 52 años detrás de sus misteriosos lentes de sol

Lagerfeld

Muchos han sido los íconos de la moda que han vuelto alguna pieza de vestir o un accesorio tan propio que, inclusive, logran que todos tengamos la capacidad de reconocerlos y relacionarlos en cuestión de segundos al escuchar hablar a alguien más de este objeto imprescindible. Es el caso de Anna Wintour con sus fantásticos Manolo Blahnik color crema, Michael Kors y sus impecables blazers color negro, y, no podemos dejar a un lado al káiser de la moda, Karl Lagerfeld, con sus inéditas gafas de sol.

En algún momento de nuestras vidas nos hemos visto envueltos en una situación que implique utilizar gafas de sol sólo para darle un toque más egdy a nuestro look, o incluso, inconscientemente, también llegamos a utilizarlas como un escudo protector que logra efectivamente esconder absolutamente todo lo que queramos, desde emociones y reacciones no deseadas hasta el más severo cansancio.

Es así como nuestro primer pensamiento, al mencionar al maravilloso Karl Lagerfeld, además de llevarnos a su estruendoso legado dentro de la moda, nos direcciona a la manía que poseía de nunca separarse de sus lentes de sol, seguido de su altísimo cuello almidonado y su respectiva chaqueta acompañada de sus pantalones negros de corte slim-fit. Pero ¿por qué casi nunca logramos verlo sin gafas de sol? ¿Hay algo extremadamente valioso que deseaba esconder el káiser de la moda?

Karl Lagerfeld

Efectivamente, Karl Lagerfeld deseaba esconder una miríada de secretos, por eso podemos afirmar que muchas son las razones que pueden pasar por la mente de quiénes se realizan esta pregunta. Sin embargo, fue él mismo quien confesó ante el diario alemán ZEITmann que todo esto se debe a una vergonzosa situación desarrollada en un night club junto a personas muy allegadas a él. El evento sucedió una noche del año 1967 en la que se encontraba pasando un excelente rato junto a una amiga muy cercana, que en algún momento se vio envuelta en un conflicto amoroso junto a un chico que también se encontraba disfrutando en el mismo lugar, quien al verlos juntos se enfureció tanto que reaccionó inmediatamente queriendo lanzarle la copa que tenía a la chica, la cual sin querer casi logra chocar contra los ojos del káiser, quien en esos momentos se encontraba usando gafas de sol que fueron las que lo protegieron de tan bochornoso momento.

Fue después de esta patética situación que logró reconocer que sus ojos eran lo más preciado que tenía, su órgano esencial para desarrollar su increíble trabajo y la ventana a través de la cual recibía tanta inspiración día tras día. No obstante, a pesar de que esto representa la mayor razón por la cual no se separaba de sus lentes, Karl Lagerfeld guardaba para sí otras razones por las cuales también no se le veía sin ellos. Arnaud Maillard, quien se estableció durante quince años como su asistente personal, reveló en su libro “Karl Lagerfeld y Yo” que aprovechaba sus lentes como escondite para tomar siestas muy cortas cuando encontraba a sus interlocutores extremadamente aburridos y tediosos.

Todo el tiempo que permaneció utilizando este artilugio tan famoso dentro de la industria de la moda lo hizo dominar su uso increíblemente, y, así, sentirse sumamente cómodo al utilizarlos. Tanta era su destreza al llevar gafas de sol, que lograba perfectamente realizar producciones fotográficas, mientras los utilizaba, para las grandes casas de moda que manejaba (Chanel, Fendi y su marca homónima), cosa que hacía con bastante regularidad, ya que la fotografía, así como la ilustración, representaban otras de sus ventanas para comunicarse y expresarse ante el mundo.

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