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‘Mayúsculamente Aterrorizante’

Es la película menos complaciente y fácil que habrá ingresado a nuestra Cartelera durante el último lustro

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Moraima Blanco

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Recién estrenada en Venezuela, la más reciente Obra del director griego Yorgos Lanthimos, ‘The Killing of a Sacred Deer’ (cuyo tráiler anexé a mi Columna anterior dedicada a algunos ‘excluídos’ en los Oscar 2018), es la película menos complaciente y fácil que habrá ingresado a nuestra Cartelera durante el último lustro. No ha sido concebida con la finalidad de ‘atrapar’ público masivo u obtener el favor de toda la Crítica. No esperen encontrar en ella explicaciones, pues su director no las brinda: Sólo expone ante nosotros las piezas de su y particular rompecabezas, las cuales pueden encajar correctamente en él aún colocándolas de diferentes maneras… y corresponde a nosotros formar con ella la imagen mental que mejor se adapte a nuestra percepción.

Recomiendo verla, porque es excelente… aunque difícil, aunque advierto a quien me lea que su efecto no será para muchos precisamente el más amable, esperado o deseado. Resultará incómoda para infinidad de personas; es fuerte, dura, transgresora, cruel, insólita, pero infaltable en nuestra ‘Galería de Cine de Autor’. Para algunos podría significar una especie de pecado verla o hacerlo con naturalidad. Para otros (nosotros, los amantes del ‘Cine de Arte’, ‘De Autor’, Experimental e Independiente) sería un pecado absoluto no verla. Aunque insisto en mi advertencia: ‘Blíndese’ psicológicamente, proteja su emocionalidad, haciéndole saber que se enfrentará a un desafío… y luego, entre a la Sala y dispóngase a digerir y asumir -aún ante el efecto devastador de algunas escenas- el contenido de una Obra inusual, una ‘abofeteante’ genialidad de uno de los directores que nos obliga a cabalgar junto a él sus fantasmagóricas y desenfrenadas odiseas psico-mitológicas, infundiéndonos terror real, lapidario, que nos ‘petrifica’, haciéndonos levantarnos de nuestra butaca -al final- prácticamente ‘en shock’.

Hay quienes cuestionas algunas escenas clave, por considerarlas poco creíbles. Es entonces cuando debemos entender y respetar el derecho que asiste a los directores -como creadores-  de jugar a su antojo con la fantasía y la realidad, fusionándolas de la manera que le apetezca. Lanthimos no explica sus ‘por qué’; nos deja abiertas muchas posibilidades, para que elijamos. En esta cruel historia, un cirujano famoso y su esposa, oftalmóloga, viven, junto a sus dos hijos, una fría y convencional relación de pareja y de familia. Ella mima a su hijo y agrede con sus actitudes a su hija. Él es fuerte con su hijo y tierno con su hija, además de proteger, a su manera, al abominable personaje (mayor que sus dos hijos) que invade su vida para desgraciarla a través de un inimaginable martirio, tanto para él como para el espectador.

En esta Obra de Terror Psicológico, inspirada por las tragedias griegas, con viso de Comedia Negra y que coquetea con el surrealismo, Lanthimos y su Co-guionista (Efthymis Filippou) nos cuentan la historia mediante símbolos, metáforas y elementos mágicos demoledores, que cuestionan los conceptos ‘familia’, ‘sociedad’ y ‘amor’ y golpean la sensibilidad… Todo ello apoyado en una gran Estética, creadora de una atmósfera emocionante y vertiginosa, pese a la sutileza de la dura narración, mediante una nada convencional fotografía, rica en planos inusuales que imprimen energía a la acción psicológica y el suspenso, tan bien manejados por el director y con el aporte invalorable de una banda sonora cuya música -que ‘horada’ los sentidos- es la mejor que pudo ser creada para el caso concreto: Sobresaltadora, contundente, casi enloquecedora y contribuye decisivamente a generar el permanente estado de ansiedad en el cual nos vemos sumidos mientras el revulsivo personaje central acaba con todo mediante su concepto ancestral de ‘justicia’ disfrazado de venganza (límite sutil) y desnuda emocional y moralmente al resto de los personajes, dotándolos a través de lo inhumano de esa ‘humanidad’ de la cual parecen carecer, elevando a esos seres fríos y carentes de sentimientos convencionales a una exacerbación de los sentimientos reales.

‘The Killing of a Sacred Deer’, película de Yorgos Lanthimos que obtuvo el Premio a ‘Mejor Guión’ en la más reciente Edición del Festival de Cannes (2017), nos habla con cierta sutileza y -a través de un caso nada sutil- de la lamentable manipulación de los sentimientos por parte de quienes juegan a convertir al hombre en Dios y, echando mano de lo abstracto, inspecciona el fondo de los peores rasgos humanos de perversión y crueldad, como si de una tragedia del propio Eurípides se tratara, vapuleando magistralmente el comportamiento humano familiar y social, basado en una moral de varios rostros… y nos regala una magistral actuación de Barry  Keoghan en el personaje central, junto a una Nicole Kidman que es perfecta para esas tramas psico-sociales de ese tipo de director y un Colin Farrell ‘políticamente correcto’,

No se trata, simplemente de una película de ‘Terror Psicológico’. Es auténtico ‘Cine de Autor’. Pertenece a la Obra Mayúscula de un director que ejercita nuevamente su destreza para aterrorizarnos… Es ‘Mayúsculamente Aterrorizante’…

Trailer de ‘The Killing of the Sacred Deer’:

Trailer de ‘Canino’ (Kynódontas)

Por: Moraima Blanco

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Llega a los cines Ocean’s 8: Las estafadoras

Esta vez, las maestras del robo son mujeres. Llega a los cines Ocean’s 8: Las estafadoras

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Antonio Vasco

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“Ocean’s 8: Las estafadoras”, una película de aventuras y robos encabezada esta vez por un elenco de mujeres maestras del robo. De hecho, está repleta de mujeres talentosas y hermosas haciendo de ladronas. Esta es la edición más reciente de una saga que alguna vez se trató de un ladrón extremadamente carismático, Danny Ocean (George Clooney) y su banda de cómplices, casi todos hombres.

Debbie Ocean (Sandra Bullock) hermana de Danny acaba de salir de la cárcel y planea el robo del siglo. Junto a su mano derecha, Lou (Cate Blanchett), tiene la intención de ejecutar un gran robo en la ciudad de Nueva York. Su objetivo será hacerse con el valioso collar Toussaint de Cartier que vale más de $150 millones y que llevará la actriz Daphne Kluger (Anne Hathaway) durante la Met Gala, el importante evento benéfico anual que marca el inicio de la temporada en la industria de la moda, conocido por la asistencia de multitud de estrellas y celebridades.

Para llevar a cabo su plan, Debbie y Lou reclutarán a Nine Ball (Rihanna), Amita (Mindy Kaling), Constance (Awkwafina), Rose (Helena Bonham Carter) y Tammy (Sarah Paulson). Claro que, las sospechas de un agente de seguros (James Corden) pondrán en riesgo el meticuloso plan trazado por la banda de atracadoras.

Secuela femenina de la exitosa franquicia Ocean’s Eleven, que dirige Gary Ross (Los hombres libres de Jones, Los juegos del hambre). La mayoría de las estafas en la saga tienen que ver con casinos en Las Vegas; aquí el gran botín es un collar que va a ser robado durante la gala del Met. Es por ello que los realizadores aprovechan para incluir tomas rápidas de Anna Wintour, la editora de Vogue que encabeza el evento, así como de grandes nombres  como Serena Williams, Katie Holmes, Heidi Klum, Zac Posen, Olivia Munn, Kim Kardashian West, Kylie Jenner, and Kendall Jenner y otras tomas muy enfocadas en los vestidos y las joyerías.

El collar Toussaint es un rediseño que hizo la marca Cartier especialmente para el cuello de Anne Hathaway. Había sido diseñado en 1931 por el mismo Jacques Cartier para el Maharajá de Nawanagar y tomó su nombre por Jeanne Toussaint, la directora creativa de la firma de joyas de esa época. Como suele pasar, esa joya se perdió. Pero con esta pieza, Cartier se tardó un total de ocho semanas en reconstruirla a partir de los dibujos originales. Es todo de diamantes y está valorado en 150 millones de dólares, un poco más del doble de lo que costó toda la producción.

Nuestro equipo de TendencyBook estuvo presente en el pre-estreno del film en las intalaciones de Cines Unidos del Centro Comercial Lider, gracias a la invitación de Warner Bros. Picture Latam, Cinematrográfica Blancica, lo programas “Es Tendencia” y “C de Cine” de Globovisión y bajo el patrocinio de nuestra firma Cartier. Por la alfombra roja vimos desfilar a personalidades como Valeria Valle, Alejandro Sotelo, Jorge Roig, Angela Oraá, Fernando Delfino, Antonio Vasco, entre otros.

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“Hijos de la Sal” brilló en el Festival de Cine de Mérida

La película estará en salas, a partir del 27 agosto de 2018

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Tendency Book

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“Hijos de la sal”, relata la historia de una maldición generacional que parece negarse a abandonar a la familia de Evaristito, quien habita con sus dos, jóvenes, hijos María y Enrique, en un paraje desolado a nivel de una salina, que también constituye su única forma de sustento. Tras la muerte de Evaristo, María y Enrique dan continuidad a lo aprendido por su padre, cayendo lenta e inexorablemente en una perturbadora relación. María decide romper las ataduras negándose a pagar las culpas de sus antepasados. Enrique por su parte, resuelve cargar con una condena que probablemente le seguirá por el resto de sus días.

En su decima cuarta edición del festival de Cine de Mérida el jurado decidió otorgar los galardones mas apetecidos a la película “Hijos de la Sal” de Luis Alejandro y  Andrés Eduardo Rodríguez. Los siete premios, fueron otorgados a la Mejor película, mejor dirección, mejor sonido para Fahil Flores, mejor música, para Mike y Jim Durán, mejor actriz, María Alejandra Jiménez, mejor actor para Terry Goitia, y José Torres  a sus 93 años, fue honrado como mejor actor de reparto.

En Mérida fueron reconocidos la Candidez y Experiencia

Hubo grandes sorpresas en la noche de la premiación, entre ellas causó gran asombro que un joven del pueblo de Moruy ubicado en las Salinas de Araya, sin ninguna experiencia frente a las cámaras, conquistara el premio como mejor actor. Este galardón denota que en todos los extensos espacios de este gran país hay personas talentosas, e inteligentes, que aguardan una oportunidad de demostrar su potencial expresivo. Igualmente deja por sentado que la mirada documentalista de “los morochos”, como son conocidos dentro del medio cinematográfico, se ha  afinado y acrisolado, después de más de 60 producciones documentales y tres largos de ficción.

María Alejandra Jiménez, es una de las jóvenes promesas de la actuación en Venezuela, Hijos de Sal, fue su primera película en cine. María Alejandra representó a un personaje que exigió un desempeño físico, emocional y psicológico, que le hizo merecer el premio a mejor actriz. “…Soy licenciada en Arte, mención teatro, sin embargo pienso que trabajar con los morochos y José Torres ha sido mi gran escuela. Los morochos hacen que sus actores y actrices ganen premios, y eso, no es un resultado fortuito, su dirección es impecable, sus guiones maravillosos y la descripción de sus personajes está tan bien estructurada, que si nos apegamos a ella, parte importante del trabajo ya esta realizado…” Acotó la actriz.

Así como se reconoció la participación de un muchacho sin experiencia delante de las cámaras, también se honró como mejor actor de reparto, al maestro arte dramático, José Torres, recocido a nivel mundial como un icono del western Italiano, fue dirigido por figuras como Giullio Petroni, Giussepe Var, Pascule Squitiereri, Sergio Solima, Giuliano Gemma, Enzo Castelleri, y los hermanos Taviani. José Torres cuenta con más de 40 películas en su haber y fue compañero de set de figuras como Lee Van Cleef, Orson Welles, Paco Raval, Terence Hill, Steve Reeves, convirtiéndose el actor pionero del cine latinoamericano en Europa.

“Hijos de la sal” es una película que cuenta con una narrativa contemplativa, deliciosamente sensorial, donde viento, mar, sal y arena también son protagonistas. La relación que los personajes  mantienen con los elementos cargan a este mágico relato de sensibilidad, moviendo al espectador a hacerse preguntas que, quizás, solo pueden ser respondidas bajo el matiz variopinto de cada familia.

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Celebremos los 20 años de Sex and the City

Festejamos las dos décadas de la serie de televisión que mostró el otro lado del universo femenino

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Antonio Vasco

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El pasado 6 de junio se celebraron los 20 años del estreno, en 1998, de la serie de televisión que mostró el otro lado del universo femenino: Sex and the City.

La serie comenzaba con una frase que era una declaración de intenciones y que frustraba los cuentos de hadas:

“Bienvenidos a la era sin inocencia. Nadie desayuna en Tiffany´s, y nadie tiene affairs para recordar. En su lugar desayunamos a las 7.30 de la mañana y tratamos de olvidar nuestros affairs lo más rápido posible”.

¿Pueden las mujeres tener sexo igual que los hombres? Este fue el tema del primer episodio y a partir de ahí le siguieron muchas otras en los que se mostraba a cuatro mujeres de treinta y tantos años de edad que se salían del prototipo que se había mostrado en TV hasta esa época.

Amigas que se divertían tomando cosmopolitans, probaban vibradores y cenaban siempre en restaurantes reales y diferentes acabó cautivando a toda una generación a la que nadie le había contado de verdad qué pasaba por la mente y por la cama de las mujeres.

Todos recordamos a los personajes principales de la serie: 4 amigas: Sarah Jessica Parker (Carrie Bradshaw), Cynthia Nixon (Miranda Hobbes), Kim Cattrall (Samantha Jones) y Kristin Davis (Charlotte York). También figuraba con mucha importancia en la trama Chris Noth el famoso MrBig,  el huidizo gran amor de Carrie.

El proyecto fue posible gracias a la escritora Candace Bushnell, cuya columna titulada “Sex and the City” en el periódico New York Observer inspiró la historia. En ella escribía sobre el sexo y la vida de su álter ego Carrie Bradshaw, junto a sus tres amigas en Manhattan.

Las anécdotas fueron publicadas en 1996 en forma de libro y allí nació la idea de Darren Star, productor de la serie, de adaptar sus páginas a la pantalla chica.

Sus seis temporadas y dos películas, sus siete premios Emmy y ocho Goden Globe hicieron que la ficción se perpetuara en el tiempo y se convirtiera en una de las 100 mejores series de todos los tiempos, según la revista Time.

Desde un principio, la idea fue filmar en varios lugares de Nueva York como museos, restaurantes, calles y locales de ropa, ya que la ciudad era igual de importante que sus protagonistas. Estos lugares se convirtieron en sitios de peregrinaje turístico para sus admiradores. El más visitado por los fans y turistas curiosos es la casa de Carrie, cuyas icónicas escaleras pisó cientos de veces con sus amados “Manolos”, como apodaba cariñosamente a los zapatos diseñados por Manolo Blahnik. Otros lugares importantes son el local de magdalenas Magnolia, ubicado en el West Village, Monkey Bar, ubicado en la 54th y Madison Avenue; Da Marino Restaurant, en la 220 West 49thy; Blue Water Grill, 31 Union Square; The Boat House, East 72nd Street and Park Drive North, entre otros.

Lo mismo sucedió con la moda. Firmas de lujo como Fendi, Versace, Dolce&Gabbana, Prada, Gucci y hasta Chanel se pelearon por aparecer en la serie. Todo lo que sus protagonistas usaban, se agotaba inmediatamente en las tiendas de la Gran Manzana, incluyendo los zapatos de las firmas Louboutin, Manolo Blahnik y Jimmy Choo. El outfit más caro de la serie fue diseñado por Atelier Versace. El increíble vestigo gris que Carrie llevaba mientras esperaba a Petrovsky en París costó US$80.000 y fue, sin duda, uno de los más íconicos de la serie.

Algunos momentos más impactantes de Sex and the City que no se podrán olvidar son: cuando Carrie se cae en la pasarela, La cachetada que el ruso le dio a Carrie, Samantha teniendo sexo con un bombero, cuando Harry se acuesta con Charlotte, cuando Miranda le propone matrimonio a Steve, la pelea de barro entre Aidan y Mr. Big y la boda frustrada de Carrie y Mr.Big.

 

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