Pasaporte y servilleta: Estambul de dos continentes

Pasaporte y servilleta: Estambul

Ubicada en Europa y Asia a lo largo del estrecho de Bósforo, Estambul es una de las ciudades más importantes no solo de Turquía, sino del mundo. Los distintos imperios que gobernaron la región influyeron de forma importante en lo que esta cultura llegó a ser hoy día. Un hipódromo que se remonta a la era romana, la basílica Santa Sofía y, por supuesto, una gastronomía de dos continentes, hace de Estambul un tesoro hecho ciudad.

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El obelisco de Teodosio I en el Hipódromo de Estambul.

Cuando nos hablan de un hipódromo nos imaginamos jinetes, caballos y tribunas. El Hipódromo de Constantinopla fue el centro deportivo y social de Constantinopla, capital del Imperio bizantino y ciudad que en el siglo V llegó a ser la más grande del mundo.

Actualmente podremos encontrar aquí una especie de parque, donde no solamente podremos caminar sobre una milenaria pista, ahora pavimentada, sino de otras estructuras construidas en el siglo V. El Hipódromo está en el corazón del distrito histórico de la ciudad, cerca de otros monumentos importantes como la Iglesia de Santa Sofía.

El plato estrella de Estambul

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El Testi Kebab saliendo de su vasija de cerámica.

El Testi Kebab es, sin duda, uno de los platos más curiosos que podremos encontrar durante nuestra visita en Estambul. Este plato es una especie de guiso de carne que se hace en un recipiente cerámico, que se rompe para servir a los comensales.

La palabra kebab significa carne y depende de la manera en que esté cocinada se llama de una manera u otra. En el caso del testi, la carne de cordero está cocinada en una pequeña vasija de barro sobre brasas. El recipiente se llena con los ingredientes y se sella con una masa de pan hasta que está cocinado. Una vez servido en la mesa, se rompe el recipiente para comer el exquisito guiso.

La histórica basílica de Santa Sofía

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Interior de Santa Sofía con los elementos islámicos bajo las pechinas.

Uno de los atractivos turísticos más importantes que tiene la ciudad, es la catedral de Santa Sofía. Fue entre 1204 y 1261 que Santa Sofía fue la iglesia del Papa. Posteriormente en 1453 fue tomada por el Imperio Otomano y convertida en mezquita. Los otomanos dotaron a la iglesia de cuatro minaretes, una escuela teológica y un comedor público. Finalmente en 1935, Mustafa Kemal Atatürk transformó el templo en un museo como producto de sus políticas para la democratización de Turquía.

Turquía tiene algo muy valioso para ofrecer y es que su capital, Estambul, es para todos. Si te gustan los viajes de aventura o aquellos más organizados, jóvenes que quieren sentir la vida, o jubilados buscando la calma, todos caben en el alma de una Turquía que se alegra de ver, siempre, sonrisas de todo el mundo paseando sus calles.

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