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Pasarela hermosa, pasarela Valerosa

Valerosa es una marca que vino para quedarse

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Jennifer Barreto-Leyva

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Valerosa

Había escuchado de la línea de ropa Valerosa, pero nunca me imaginé toda la magia que hay detrás de cada diseño y sus creadores: Isabella Rivas-Castilla y Eduardo Novelo Medina son los hacedores de la magia tras esta marca que tiene como sello un toque rosa en cada diseño, no importa la combinación, el rosa es un must.

La magia y el enamoramiento comienza en el fitting, cuando ves que la prenda te sirve, pero además te sienta bien y es hecha con tan buena calidad, sientes algo parecido a haber ganado la lotería. Ser de talla grande en Latinoamérica y vestirse no es nada fácil…

Cada prenda de Valerosa que podía ir viendo al ser probada en otras compañeras de pasarela hacía que mi interés creciera, y es que esta línea “ready to wear” made in México es de un corte impecable sin renunciar a las tendencias de patrones o colores por negociarse con las tallas. ¡Para nada! Si algo tengo claro en 25 años de prácticas y estudios en el mundo de la moda es que quien sabe diseñar diseña, nada lo ve imposible. El resto son excusas.

La mancuerna de estos chicos es una unión que auguro será mucho más relevante pero también explosiva, cuando el mercado los sepa tomar con la relevancia que se merecen.

En la moda nada está escrito cuando se trata de un fashion show y para muestra esta pasarela. Ser modelo es bastante más que solo ponerse un vestido y caminar. Al hacer el fitting, inclusive a minutos antes de salir a desfilar, no se había previsto lo que estaba por venir. A Eduardo se le ocurre la idea de que me colocaran unos bandelettes a juego con el estampado del vestido en caso de que se abriera al caminar, porque el corte y la tela se prestaban para ello, se viera como un destello de sensualidad muy elegante y discreto. Como modelo, tu trabajo es brindar un show en la pasarela, entretener a la audiencia y siempre para bien. Que tu pasarela sea memorable, algo que perfeccionas con los años. Pensé que si había la opción de que mi vestido se abriera, por qué no hacer algo más atrevido y que dejara huella. Debo aclarar que todo esto fue en cuestión de segundos. Estaba en el backstage bailando la música del desfile, para entrar en tono y liberar ansiedad, cosa que religiosamente hago cada desfile luego de mi sesión de streching y me dio por ver hasta donde se abría el vestido y ¡BOOM! Me vino la idea de abrirlo como una forma de plantar bandera contra los complejos y estereotipos. A medida que pasaban los segundos la adrenalina me subía porque no tenía idea de cómo iba a hacerlo, solo que estaba segura.

Aventurarse a estas cosas requiere de nervios de acero y una experticia que solo dan los años, ¡que se los digo yo!

Transcurrían los segundos con más rapidez, hasta que llegó mi turno para salir y la adrenalina hizo de las suyas, completando los nervios con los aplausos a reventar de la audiencia apenas me vislumbraron. Repitiéndose al salir en carrusel como antesala a la salida de Eduardo e Isabella a saludar.

Fueron los segundos más empoderantes y emocionantes en mucho tiempo y me quedo corta de adjetivos al pretender describir la experiencia.

Para ver el desfile en este enlace:

https://www.facebook.com/DestinationNetworkChannel/videos/2239734522735613/

Valerosa es una marca que vino para quedarse en el mercado mexicano y ojalá que Latinoamericano en un futuro próximo, ropa para la mujer moderna que necesita estar bien vestida pero sobre todo cómoda en sus múltiples ocupaciones, sin abandonar la elegancia y la calidad de lo que viste.

Definitivamente esta fue una pasarela hermosa, una pasarela Valerosa.

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Vestirse bien, un acto de amor propio

¡Ámate más y vístete mejor!

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Jennifer Barreto-Leyva

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vestirse bien

Hace algún tiempo hablaba en Belleza XL radio sobre los aciertos y desaciertos de las celebridades en las alfombras rojas de eventos, tenía de invitada a la asesora de imagen Josmar González y me dijo una frase que me quedó en la mente desde ese día: “Vestirse bien es un acto de cortesía con los demás y de amor con uno mismo” a propósito del terrible feedback que tuviera la actriz Melissa McCarthy en la alfombra de los Oscars con un vestido poco favorecedor diseñado por ella misma para los Golden Globes del 2016.

Cuando hablamos de vestirse bien, la gente asume de inmediato tacones, un vestido largo, bordado en lentejuelas, un tuxedo y no necesariamente es esa la realidad. Vestirse bien es usar ropa de nuestra talla, comprar ropa de calidad, tener un closet funcional y no lleno de piezas compradas desde el antojo, por ejemplo.

Vestirse bien también implica usar cosas que estén adecuadas a nuestras necesidades, que hagan resaltar nuestro cuerpo de forma positiva, a sabiendas que la imagen que damos es crucial para muchas cosas de la vida y esto no tiene que ver nada con la talla de ropa que tengamos. Si además te perfilas en altas esferas y te proyectas para situaciones de éxito, ámbitos, círculos de poder es absolutamente clave para tu proyección profesional. Nos guste o no así funciona el mundo real y los estudios hechos basados en la imagen así lo demuestran; cuando menos el 75% de tu imagen estima que la gente lo que ve o recuerda de ti un 75% de las veces es la forma en que estás vestido (a). En  la primera imagen que uno recibe de una persona impacta para siempre y esto va más allá de un mero cliché.

Si algo pude reforzar con el método maravilloso de Marie Kondo es que la ropa tiene un valor que no le hemos sabido dar, es por ello que ella está totalmente en contra de apiñarla en rincones y/ arrugada en montones, porque dice que si tienes gratitud con esta por vestirte no deberías tratarla así. Tu ropa es un reflejo de ti, de tu autoestima, el cómo la cuidas, el como la escoges, todo habla de ti, tu amor propio, tus valores y de cuanto respetas a los demás. Todo se relaciona, aunque a veces no lo entendamos…

Vístete para amarte es mi gran lema, y va para todos (as) pesen lo que pesen, y luzcan como luzcan. A medida de que te ames más, buscarás lucir impecable y no tienes que gastar fortunas en ello.

Pronto les estaré hablando más de esto último.

¡Ámate más y vístete mejor!

¡Hasta la próxima!

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7 Formas de ejercitar tu resiliencia en situaciones de adversidad

Se trata de una capacidad que tenemos todos

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resiliencia

Ejercitar la resiliencia personal favorece nuestra salud y nos ayuda a comunicarnos mejor en el trabajo y la vida privada.

Se trata de una capacidad que tenemos todos los seres humanos y podemos aprovecharla en situaciones de adversidad, incertidumbre o desmotivación.

La resiliencia nos permite crecer mentalmente sanos, proyectarnos a futuro y superar las frustraciones, aunque vivamos en dificultades extremas.

Usar la resiliencia implica formas de pensar y conductas que cualquiera puede aprender y desarrollar con ejercicios como estos:

1. Practica el control de tus respuestas dejando de juzgar de inmediato lo que lees o escuchas. Haz una pausa y reflexiona sobre las posibles utilidades de esa información que tienes frente a ti.

2. Aléjate de las fuentes de información que te produzcan desesperanza o ansiedad. Si esos “hechos” no te ayudan a sentir alguna posibilidad de mejora, decide no consumirlos.

3. Conéctate con frecuencia con las personas que te valoran más, te recuerden tus virtudes y te hagan sentir bien. De manera consciente busca leer o escuchar a personas de las que aprendes. Todas ellas te hacen ver otras realidades y oportunidades.

4. Recuerda tus logros y fortalezas, aunque parezcan pequeños. Es un ejercicio que oxigena el alma porque conecta tu cerebro con tu potencial, tus capacidades y con los recursos que te brindan estabilidad emocional.

5. Cultiva un lenguaje de posibilidades. Recuerda que las palabras que más usamos en el día a día determinan nuestras emociones. Por ejemplo, quéjate  menos de lo que no puedes cambiar o no sabes, y define tus opciones de acción con lo que sí sabes y controlas.

6. Practica la bondad y ayuda a otros en circunstancias adversas. Sentirás que eres útil y que siempre puedes hacer algo frente a las dificultades.

7. Practica el agradecimiento de manera activa. El hábito de sentirse agradecido y expresarlo tiene profundos efectos físicos y emocionales. Solo necesitamos estar pendientes de aprovechar cada oportunidad para ejercitarlo.

Ten presente que la resiliencia es una fuerza humana que todos llevamos dentro. A veces se duerme. Pero siempre podemos despertarla y mantenerla activa.


Juan Carlos Jiménez es empresario, consultor, profesor y conferencista en marketing, ventas, atención al cliente, cultura corporativa, valores y liderazgo.

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La industria de tallas grandes y sus extremos

¿Has vivido alguno de estos escenarios?

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Jennifer Barreto-Leyva

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Tallas grandes

Si hay una industria en el mundo de la moda donde uno no puede aburrirse, es en la parte o sector de las tallas grandes. No solo porque abundan las polémicas, sino porque surgen cosas absurdas, extremistas, risibles y hasta divertidas de vez en cuando…

Conversaba con un querido amigo sobre moda en tallas grandes recientemente y entendí muchas cosas de por qué los varones no están interesados en el tema, una de ellas es porque no se lo inculcan como a nosotras desde niños, porque se supone que estas son cosas de mujeres nada más, cuando es totalmente falso; la moda es y debe ser siempre para todos(as), pero además de eso me hablaba de la falta de opciones, de que le aburría salir a comprar porque encontraba lo mismo. Él, un hombre de casi 50 años, de talla grande, con pena al hablar del tema, habló sin desparpajos esta vez. Inclusive entre risas me decía: “Jen, hace años compré mi bañador y no tengo interés en comprar otro, ¿sabes por qué? Porque estoy seguro que voy a encontrar las mismas tediosas opciones. No me emociona para nada el asunto”; ahí en ese justo momento empecé a comprender muchas cosas, pero lo más interesante vino después, y es que me mostraba orgulloso su última compra, una camisa casual, de manga larga, en un precio infumable absolutamente. Entré en horror y pánico a la vez. Grité: “¡Pero con lo que pagaste por esa camisa puedes comprar un país entero!”; mi horror venía de que además de ser una pieza común, no era de diseñador, ni hecha a medida ni nada. Entonces el sobreprecio era solo porque sí. Fatal…Y eso es la moda en tallas grandes: extremos.

Cuando finalmente se consiguen opciones son bastante costosas y con mucho que desear en la calidad y el fitting, cuando miramos hacia las pocas ofertas de calidad, entonces los costos salen de lo desproporcionado por lejos. No hay un punto medio al cual echar mano. El consumidor a todas estas queda totalmente huérfano. Este es un debate perpetuo que tímidamente comienza a plantearse y a conversarse ya directamente con diseñadores y proveedores. Está lejos, muy lejos de llegarse a un punto medio, de sanearse las bases del marketing, la calidad de las prendas, queda un camino largo y tedioso por recorrer, que al menos en Argentina va avanzando con la aprobación de la discusión de la “Ley de talles”, ley que regula todo este tema en la nación del tango y los vinos tintos. Este es un tema que está realmente crudo y que mientras sigamos con miedo de reclamar un mercado de altura, que se parezca más a nosotros –como debe ser- y menos a las mentes cerradas que dominan esta industria, más difícil será que esos cambios que tanto queremos se materialicen. No basta con reclamar tímidamente desde redes sociales, hay que llevarlo más allá…

¿Has vivido alguno de los escenarios aquí descritos? Coméntame, iniciemos el sano debate, visibilicemos el tema.

¡Hasta la próxima!

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