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Sal de tu zona de confort y ámate más

Atrévete, combina, des-combina, prueba, conócete y ámate

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Jennifer Barreto-Leyva

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zona de confort

La moda y el buen vestir van más allá de conocer dos que tres diseñadores y leer Vogue religiosamente cada mes. Es más allá de un tono de azul, parafraseando la icónica escena de la película “The Devil wears Prada”. Tanto así que existe la psicología de la moda, estudios que explican a rajatabla todo con detalle lo que percibimos por la vista a través de nuestra ropa, maquillaje, accesorios, cortes de cabello, etc. Los mensajes que damos a través de nuestro estilo, todo lo que comunicamos de nosotros básicamente.

Soy una férrea creyente de que por salud emocional es necesario salirnos de nuestra zona de confort para aprender a conocernos, a saber qué nos gusta, por qué esto o aquello no nos queda y cómo podemos lucir mejor.

Mensajes de estos me llegan todos los días a través de mis redes sociales: “No sabía que una chica de talla grande podía vestir de blanco y que le quedara tan bien” “Nunca me atreví a usar un bañador de dos piezas hasta que te lo vi a ti” “Cuando te vi esta combinación de colores me animé y la probé en mí con la sorpresa de que también me quedaba bien”.

Yo intento de hacer esto todos los días. Quizá con un cinturón, un maquillaje nuevo, un peinado inusual, pero siempre saliéndome un poquito de mi zona de confort.

¿Qué gano con esto? Me amo más, más fuerte y nunca podría ponerlo en duda.

¿Por qué? Porque aprendo a conocerme más y mejor, porque me doy la oportunidad de ver otros lados de mí, porque aprendo a conocer qué me queda bien y qué no y en base a eso fortalecer y mejorar mi imagen. Muchos interpretan todo esto en rebeldía, en ese famoso “Me pongo lo que quiero” al que le tengo pánico, porque detrás de eso hay un miedo con rabia enmascarada que no habla de una autoestima sana, por el contrario, habla de una autoestima con mucho por trabajar.

No he dejado de vestir nada por mi peso o talla, sin embargo sé identificar qué sí debo vestir porque me favorece y qué no debo vestir porque me desluce y en base a eso doy rienda suelta a mi imaginación. La imagen que das lo es todo. Saber identificar las cosas que nos perjudican versus las que nos benefician hablan de forma contundente de una autoestima sana, y el buen vestir no se escapa de esto.

Te animo como siempre a que te atrevas a probar, combinar cosas de tu closet, nunca sabes qué idea divertida puede salir de allí, que además ayude a prolongar y diversificar aún más las piezas que poseas.

El objetivo es uno: vernos mejor. Entonces atrévete, combina, des-combina, prueba, conócete y ámate.

Hasta la próxima!

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Año nuevo, ¿closet nuevo?

Nuestra imagen personal es una fotografía de quiénes somos

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Jennifer Barreto-Leyva

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año nuevo

El año nuevo tiene en su primer mes esa famosa cúspide de alegría de la que los especialistas hablan, que nos lleva a cometer imprudencias de las cuales nos estamos arrepintiendo por el resto del año, y hasta por otros años. Llámese comida, relaciones o ropa, y de ropa es de lo que hablamos aquí.

En el mes de diciembre y entrada de enero, se manejan campañas de marketing bastante agresivas para que compremos y consumamos todo lo que nos pasa por el frente. Las cosas como son, y es que estas estrategias con planificadas a veces hasta con 2 años de antelación, como comentara recientemente la gente de los siempre deliciosos M&M, dejando saber que absolutamente nada es improvisado.

Diciembre y enero son meses donde nuestra economía puede verse comprometida y nuestras tarjetas de crédito pueden sufrir infartos masivos si no controlamos lo que compramos. En Latinoamérica especialmente tenemos la costumbre de estrenar ropa y enseñar a los pequeños de la casa a estrenar en Navidad y demás festividades cercanas. Bonita costumbre, pero si no es llevada de una forma sana, puede hacer mella en nuestros bolsillos y eventualmente en nuestra autoestima.

Siendo adolescente hubo un año que por cosas ajenas a mi voluntad no pude estrenar ropa, y recuerdo amargamente esa nochebuena como una noche donde no pude llevar a cabo esa tradición. De adulta me cuestioné el por qué me llegué a sentir diferente, un poco hasta mal esa noche. Nunca encontré una respuesta que  llenara mis expectativas.

De adulta he pasado festividades deprimida divinamente en pijama, o muy bien ataviada en vestidos hermosos, las he disfrutado ambas, porque supe romper esa presión, de las maravillosas compras, que a veces se nos pueden convertir en algo bastante tóxico.

En enero no solo vienen las masivas inscripciones a los gimnasios, los tratamientos estéticos para quienes andan en esa onda, sino las compras de las ofertas de lo que nadie se llevó de las tiendas (las mejores compras). Mucha gente no está en disposición económica de hacer compras, pero por el qué dirán, por el ego y mil cosas más, se endeudan y se ahogan en gastos nada beneficiosos, comprometiendo su economía.

Nuestros closets por modestos que sean, tienen siempre el poder de transformarse, de sacarle partido una vez más a una pieza y de las formas más inesperadas, aunque no lo creamos, un prendedor, una chaqueta, unos zapatos o hasta el maquillaje cambian totalmente la propuesta y nos harán sentir frescos, renovados y con la actitud correcta triunfaremos con nuestros outfits.

Nuestra ropa tiene poder total y absoluto cuando se trata de la imagen personal, algo que he comentado en este espacio desde el primer día, pero nuestra actitud y el cuidado que le demos a nuestra ropa es la triada perfecta para lucir siempre impecables.

La imagen personal es una fotografía de quiénes somos, de cómo nos sentimos por dentro, y de nuestro mensaje personal al mundo, ¡jamás lo olvides!

¿A lucir siempre bien? Por supuesto, es mi máxima, pero nunca al precio de hacerme sentir mal, o llegar a la bancarrota. Nunca lo vale.

¡Hasta la próxima!

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Una caja para regalar

Un regalo con el que es imposible no sorprender

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Jennifer Barreto-Leyva

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caja

Lo bueno hay que recomendarlo siempre, y si tiene el sello “Hecho en Venezuela” mucho más. Muchos apuestan a nuestro mágico tricolor nacional y son dignos de ser conocidos.

La Caja Caracas

Recientemente tuve la oportunidad de conocer a la gente de “La Caja Caracas” y me convenzo de nuestro poderío como gentilicio y cómo el sobresalir ante las adversidades se ha convertido en nuestro fuerte. Quedé gratamente sorprendida con un producto construido no solo con amor, sino con buen gusto. Un regalo con el que es imposible no sorprender y prendar desde su entrega.

Conversé con Mayllelim Materán empresaria dedicada al mundo de la moda a quien había conocido por una apuesta a las tallas grandes y quien hoy se dedica a este proyecto, para saber de primera mano cómo había nacido esa maravillosa caja que poco a poco se va adueñando de los venezolanos y que me enamoró al probarla.

La Caja Caracas

¿Qué te animó a apostar por este proyecto?

Las ganas de siempre hacer país, crear y llenar de felicidad a cada cliente que apoye lo que hacemos. Emprender ante los retos es algo que nos llena de fuerzas para crear cosas geniales que dejen una marca en nuestros consumidores, crear “La Caja Caracas” fue crear una sorpresa que alegrará el corazón de una persona amada.

¿Qué es la Caja Caracas? Y ¿que contiene?

La “caja Caracas” es un box de madera reciclada o cartón orgánico lleno de sorpresas, caprichos y tentaciones cuidadosamente pensadas para hacer el más memorable regalo que puedas ofrecer a una personal especial para celebrar cualquier ocasión.

En ella puedes encontrar deliciosas sorpresas y hermosos detalles para celebrar. Algunos de estos son: vinos, licores, chocolates y bombones, embutidos, quesos, patés, galletas, copas y muchos otros detalles especiales. En “La Caja Caracas” nos adaptamos a la petición de nuestro cliente, somos su aliado para sorprender a ese ser especial que tanto se lo merece.

La Caja Caracas

¿Se pueden encargar cosas específicas para las cajas?

Sí, como aliados para sorprender a ese ser querido, nuestro cliente nos puede solicitar lo que más desee regalar, tenemos productos importados de alta calidad que garantizan un regalo asombroso, delicioso y especial pero nuestro deseo es crear una caja lo más personalizada posible. Ayudaremos a sorprender desde un cumpleaños hasta una petición de matrimonio.

 

¿Con cuánto tiempo pueden ordenarse las cajas para un regalo?

La Caja Caracas

Los tiempos de orden según la petición son de 3 a 6 días. Pedidos al mayor para regalos corporativos de 7 a 10 días.

¿Se entrega a domicilio?

Sí entregamos a domicilio completamente gratis en toda la Gran Caracas y próximamente Maracay y Valencia.

¿Por qué regalar La Caja Caracas?

Porque regalar “La Caja Caracas” es regalar una experiencia, regalar detalles totalmente personalizados, únicos y deliciosos donde integras creatividad y productos de calidad sorprendiendo gratamente en cualquier ocasión especial a tu ser querido.

Además de las festividades decembrinas para las 7 religiones principales del mundo, vienen muchas ocasiones especiales como San Valentín, entre otras, que bien valen la pena dejar una huella maravillosa y con chic como la que puedes dejar con esta caja mágica que me dejó un extraordinario sabor de boca y prendó mi paladar.

En todas sus redes sociales los vas a encontrar como @lacajaccs

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El vestido no vestido

¿Ya te diste cuenta que la vida es hoy?

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Jennifer Barreto-Leyva

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vestido

La vida nos pasa, y sin querer desarrollamos una relación poco sana con nuestro closet y nuestra imagen corporal.

Días atrás, en mi acostumbrada limpieza de closet anual encontré una cantidad de piezas exquisitas que aún no había vestido. Un traje más hermoso que el otro. Cuando me topé con este vestido escandalosamente hermoso. Ese vestido lo tenía esperando para una ocasión especial. Y ahí sentada entre telas me di cuenta que solo ese vestido tenía pacientemente tres (03) años esperando por mí, esperando por “el momento” y el clamado momento aún no ha llegado, o al menos no que yo sepa, y el vestido solo se ha envejecido.

Mientras tanto, miles de cosas han pasado por mí y en mí. En todos los ámbitos, y ese gran vestido esperando por una gran ocasión, que quizá jamás llegue, no llegará, o de llegar lo haga en un día muy lejano…

Una de las cosas que quienes somos de tallas grandes necesitamos trabajar es la relación con nuestra ropa y nuestro closet. Estoy segura que eventualmente encontraré vestidos igual de hermosos o más hermosos. Pero el miedo a que no haya de mi talla no abandona mi subconsciente. Y el gran “¿Ahora qué me pongo?” hará de las suyas. Cuatro palabras que han hecho un daño tremendo, en el mundo XL particularmente, porque en efecto no tenemos nada que ponernos, no hay mercado para nosotros.

Por alguna razón, breves momentos de ese momento de lucidez en mi closet, lo comenté en Twitter y el twit se hizo viral. El feedback que recibí fue mágico. Gente aplaudiendo mi decisión, otros tantos contándome anécdotas personales, y todos orientados al mismo mensaje: la vida es hoy, no hay que esperar a mañana, o a una ocasión especial para vestir algo, para vivir.

Decidí en estas fiestas usar el famoso vestido. Decidí disfrutar de mis ajuares, de mi belleza, de mi ser ¡ahora más que nunca! Un statement de amor propio y amor a la vida que combina mi gran pasión por la moda.

Los grandes momentos llegan o no, y estaremos inequívocamente bien vestidos para ellos, siempre y cuando recordemos la regla inolvidable de que no hay dos veces para dar una buena primera impresión.

No esperes al año nuevo, al cumpleaños, al nuevo novio, o a la promoción laboral para celebrar. La vida no la tenemos comprada y vivir con apegos a nuestra ropa no es sano.

Celebro la vida ¡mi vida! vestida de fiesta. Y tú, ¿Ya te diste cuenta que la vida es hoy?

Hasta la próxima…

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