Viajando por la moda: Llegamos a los 20

Los años 20  realizan el paso decisivo hacia la modernidad. Se caracteriza por las líneas precisas y el funcionalismo que impregnan la arquitectura, el diseño y la pintura durante estos años. Conocido como los “alegres 20” gracias a que para Estados Unidos fue una época de mucha prosperidad.

En esta época proliferaban las fortunas descomunales, aparecieron imperios financieros gigantescos y los medios de comunicación ocuparon un puesto clave, todo esto en contraposición de una gran recesión económica, inflación y desempleo. Y como ya sabemos, la moda es un reflejo fiel de la sociedad.

Viajando por la moda: Llegamos a los 20’s

En los 20 la moda se democratiza enlazando lo que se utilizaba en la preguerra dando aires de modernidad volviéndose más accesible para un circulo más amplio y no solo a un grupo reducido como en los tiempos de Poiret. Además, fue una época en la que las mujeres ya no se vestían para ser las acompañantes de sus esposos, se vestían para ocupar puestos de trabajo y asumir la responsabilidad económica del hogar mientras sus hombres estaban en la guerra.

La democratización de la moda en los 20 hizo que las mujeres lucieran vestidos de corte recto, zapatos con correas y sombreros de olla, si no se les miraba muy de cerca era imposible distinguir un vestido de tejidos económicos confeccionado con un sencillo procedimiento industrial a uno realizado con telas de primera calidad de un diseño exquisito.

Las clases sociales seguían teniendo sus elementos diferenciadores aunque no en el corte del vestido ya que este se generalizó en los cortes rectos, los colores, las telas, los accesorios y su modo de fabricación aunado a la gracilidad de la mujer que lo portaba.

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Los vestidos tenían mucha caída ya que eran de seda, rasos, tafetanes, encajes y muselinas. Los cortes evasee y los cortes en V estaban a la orden del día. Tampoco se hicieron de rogar los plisados, los volantes, los cuellos con grandes solapas y canesús. Fue una época en que los vestidos gozaban de capas escalonadas y los vestidos iban sin mangas para lucir chales o estolas.

También nos encontramos con una feminidad demasiado masculina cuando damas como Gabrielle Chanel ponen de moda los trajes sastres con chaquetas y chalecos de estilo masculino. Los abrigos contaban con cuellos y puños de piel. En esta época en la que la mujer sale del cascarón y toma conciencia de su independencia encontramos que el uso de trajes no es solo una indumentaria, sino que es la voz de una nueva mentalidad que se consideró amoral y despertó el recelo de los caballeros de la época, además de un celo profesional.

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Con el pasar de los meses no solo veríamos el cambio en los trajes femeninos sino que sus estilismos de cabello se inclinarían por cortes Bob y Garçon lo que llevó a que se generaran escritos que amedrentaran su feminidad para hacerlas volver a tiempos donde su papel era más sumiso y sosegado y poco amenazador para los caballeros.

Otra de las piezas icónicas para la fecha fue el uso de flecos, vestidos metalizados y, por supuesto, el vestido de noche que seguía la misma la misma línea del vestido de día, casi siempre de una pieza con una hechura recta y en muchas ocasiones, corto. A veces la falda era más larga en la parte posterior y con frecuencia se elabora con exquisitas telas y terminaban en punta de modo que no poseían una longitud homogénea. Este vestido requería un escote mas atrevido; podía ser delantero o trasero pero nunca sutil. Un rasgo diferenciador de vestido de día era que mostraban mucha más piel y era de materiales más exquisitos.

Los vestidos nocturnos era acompañados por suntuosos abanicos que terminaban en plumas de avestruz. Resultaba un accesorio que resaltaba la feminidad ya que le daba a la mujer la oportunidad de mostrar gestos gráciles y atraer las miradas masculinas por medio del misterio de ocultarse tras él.

Las flapper esas mujeres de cabello corto que jamás llegaban a rozar sus hombros lucían maquillajes exagerados y teatrales. Sus pieles pálidas con polvo de arroz las hacían lucir de porcelana que contrastaba con sus labios color carmín perfectamente delineados.

Hoy en día podemos traer de vuelta algunos elementos de estos años. Desde los cortes de cabello tipo bob hasta el uso de vestidos rectos o flecos como verás en la galería.

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