Vivienne Westwood la chica punk de la moda

El nombre de Vivienne Westwood siempre está ligado a lo irreverente y a lo políticamente incorrecto, no por nada esta dama del punk se presentó sin ropa interior ante la reina, y sí, se levantó la falda para dejar constancia. Así que no es de extrañar que haya dejado una poderosa impronta en la moda británica y el mundo.

Vivienne es la hija mayor de tres hijos, creció en una urbanización de casas adosadas lejos de todo el glamour que la acompañarían más adelante. Su adolescencia estuvo marcada por el «New Look» de Dior y esta admiración hacia el modisto la acompañaría a lo largo de su vida. A sus 17 años sus padres se mudaron a Londres y de ahí nació la idea de diseñar bisutería, pero pronto se dio cuenta que siendo hija de trabajadores le resultaría difícil hacerse un sitio en el mundo del arte, así que optó por una profesión más sólida de maestra de escuela. El dinero para sus estudios lo consiguió trabajando en una fábrica y a los 21 años se casó con su primer marido Derek Westwood, pero poco después del nacimiento de su hijo Ben se separaron.

Vivienne Westwood

La entrada de Malcom McLaren a la vida de la diseñadora en 1965 fue decisiva. Era 5 años menor que ella, pero era mucho lo que sabía. Malcom había pasado por la escuela de Arte Dramático y la academia de Bellas Artes, era especialista en rock y estaba profundamente fascinado por la moda. Vivienne dijo una vez «Me tomó de la mano y me dio un estilo». Dicho estilo consistía en un cabello rubio platino de punta, pantalones ajustados de leopardo, calcetines con zapatos de punta fina y faldas acampanadas, su aspecto atraería un singular público a la boutique que regentó por muchos años junto a McLaren.

El nombre de la tienda cambió a menudo y junto con él, su estilo de ropa. Su mayor éxito desde el principio fueron sus camisetas con lemas políticos o pornográficos. Cuando decidieron llamar a su tienda simplemente «SEX» y lo combinaron con cadenas, cremalleras, prendas de latex, y piezas pin-up dándole un hogar al movimiento punk. Aunque velaba por los ingresos de su tienda aportando grandes ideas y esfuerzos artesanales, nunca se consideró una creadora de moda.

Vivienne Westwood

Para la década de los 80, con cuarenta años, Westwood se percató de que en realidad había desarrollado un estilo propio. «Hasta el momento no me veía como una diseñadora. Creía que sólo había participado en los proyectos de Malcom» dijo. El distanciamiento hizo de las suyas, ya que McLaren se enfocó más en la música y Vivienne vivía por y para la moda.

En la primavera de 1981 se presenta su primera colección como marca la que llamó «Pirata», en la cual se ve el estudio exhaustivo de la ropa del pasado, cortes, formas y tejidos. Toda esta información fue extraída de la biblioteca de arte del Victoria and Albert Museum, quienes dos años más tarde adquieren uno de sus neorrománticos trajes de dicha colección. Esto significó muchísimo para la diseñadora que aún se encontraba en el proceso de aceptación en sociedad.

Sus piratas hacían gala de dorados y lujo de volantes. Después vinieron los salvajes con la colección
«Savage» que mostraban pinturas corporales, cabellos llenos de barro y estampados indígenas. Su siguiente colección «Buffalo» fue reincidente con el juego de barro y los elementos primitivos.

Para el primavera-verano de 1983 Westwood se va a París a presentar «Punkature» una evolución temprana de su moda punk. A partir de simples cuadros, confeccionó vestidos de los que pronto circularon copias por la calle, con sus imperdibles y tapones de botellas de detergentes a modo de botones incluidos. Solo los tejidos, estampados con escenas de BladeRunner, no estaban al alcance de los jóvenes sin dinero. A diferencia de otros diseñadores a ella le encantaba que la copiasen o al menos cuando lo hacían fiel a su estilo, tal y como lo hizo su colega Zandra Rhodes. Su idea más plagiada fue la falda de tubo de punto barato que podía llevarse muy informalmente enseñando el ombligo.

En su paso por la moda descubrió la feminidad y este cambio llevó el nombre de «Mini-Crini», una colección inspirada en el corsé y la crinolina. Westwood creó una crinolina corta de algodón y tweed ligero que mantenía la forma gracias a un soporte de falsas ballenas que se plegaban extraordinariamente al sentarse, con lo cual podían llevarse incluso en el metro atestado de gente. En una época donde la figura femenina se parecía a una Y por el uso de las hombreras, la diseñadora hizo desfilar en las pasarelas a mujeres de curvas pronunciadas.

La Mini-Crini fue un homenaje a su amado Dior quien también había ceñido y acolchado a las mujeres. Su refinamiento consistía en confeccionar unas formas exageradamente femeninas con tejidos de carácter masculino.

En los diez años siguientes siguió fiel a su línea «Harris Tweed », que podría calificarse de parodia amable del guardarropa inglés tradicional de la nobleza rural. Este incluía falda roja con ribetes de terciopelo negro de los cazadores, pero también los formales twin sets que llevaban las damas refinadas a la hora del té.

Vivienne Westwood

En 1988 se le otorgó el Queen’s Award for Export Achievement por la difusión internacional del resistente tweed. A partir de este momento los reconocimientos no cesaron, para 1989 el editor de Women’s Wear Daily la incluyó en la lista de los seis diseñadores de moda más creativos del mundo siendo la única mujer. En 1990 y 1991 fue nombrada mejor creadora de moda británica y en 1992 recibió el título de Officer of the British Empire, al que siguió en 2006 el honor de Dame Commander of the Order of British Empire y dos años antes había sido galardonada también con el World Fashion Award.

La estética de Vivienne Westwood está en consonancia con el Haute Couture, donde las exageraciones forman parte del oficio. Está plenamente convencida de que la buena moda sólo puede ser resultado de una fusión del trabajo artesano británico con el refinamiento francés; todo lo demás no cuenta para ella.

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