Alexander McQueen: el bad boy de la moda

Los británicos en la moda siempre han dado de qué hablar, John Galiano rompía esquemas con sus trajes carnavalescos, Viviane Westwood salió a la pasarela sin ropa interior mandando al diablo las formas y luego está Alexander McQueen quien en 1995 cerró su desfile bajándose los pantalones gritando un claro ¡fuck you! a la prensa y a los críticos. Este irreverente personaje transformó la agresividad en obras de arte que todos los conocedores de la industria alabaron. Esta es la historia del chico malo de la moda.

En 1992 alcanza la fama cuando la inglesa Isabel Blow compró su colección «Jack el destripador» en su totalidad y gracias a su influencia como una destacada periodista de moda no tardó en lanzarlo al selecto club de grandes diseñadores. McQueen trabajó por un corto periodo de tiempo como asistente de Romeo Gigli en Milán, pero ya para 1994 fundó su propia marca. Sus primeras 4 colecciones fueron definidas por él mismo como «no comerciales»; su única intención era llamar la atención.

Alexander McQueen

Hasta el día de hoy sus espectáculos han sido caracterizados por generar expectación, emoción e innovación. Su colección primavera-verano 2010 se llamaba «Platos Atlantis» y ponía a la vista los problemas del cambio climático, la extinción del ser humano, y el regreso del agua. Filmado por Nick Knight, el vídeo de presentación mostraba un enorme lienzo de lino en el que el cuerpo desnudo de la modelo brasileña Raquel Zimmermann se contorsionaba con sensualidad entre las serpientes. El vídeo desvió la atención de muchos mientras las modelos desfilaban sobre la pasarla cortísimos vestidos con estampados de reptiles en impresión digital, cada uno en sí mismo era una obra de arte de la alta costura.

McQueen

Nadie dudaba ya de sus habilidades como modisto, pero su gusto sí fue puesto en entredicho. Trabajando para Dazed & Confused como redactor jefe, desarrolló una colaboración con el fotógrafo Nick Knight de una serie de fotos que mostraban a personas discapacitadas luciendo moda especialmente diseñadas para ellas. En la portada, una fotografía de la atleta Aimee Mullins, con las piernas amputadas y semidesnuda, y una pregunta: ¿Fashionable? La respuesta fue el grito en el cielo de todo el gremio. Una vez más, Alexander McQueen había roto un tabú. Pero la cosa iba más allá; según Katy England, cuenta que una de las modelos que tenía un brazo amputado dijo conmocionada al ver sus propias fotos: «Nunca había imaginado que pudiera ser tan bella».

El dueño del lema «Que hablen mal, pero que hablen» nació el 17 de marzo de 1969 en el East End de Londres. Hijo de un taxista, era el pequeño de seis hermanos. A los 16 empezó su formación con el sastre del Príncipe de Gales, de larga tradición, en la sastrería de Savile Row. Se dice que garabateaba obscenidades en los forros de los trajes de su alteza, pero esta y otras leyendas -como que robó los materiales para hacer su primera colección- eran difundidas por él mismo para crear esa mala fama con la que aún hoy lo recuerdan.

Alexander McQueen

En 1996 presentó su primera colección para Givenchy-Couture, con vestidos blancos de diosa y cornamentas doradas. Kar Lagerlfeld lo tildó de «artista del escándalo al estilo Damien Hirst», sin embargo McQueen permaneció 5 años más en la casa. Su propia marca estará siempre ligada a la bumsters, los pantalones de tiro corto que dejen al descubierto tangas  y tatuajes. Según el mismo principio diseñó los skousers (mezcla de skirt y trousers), que solo se sujetaban con una cadena a lo largo de todo el tiro. Sus transparencias en los sitios menos habituales resaltaban los tatuajes más íntimos de sus devotas clientas. Corpiños de cuero sobre la ropa, zapatos con tachuelas alrededor en impresiones digitales que recuerdan a los efectos desconcertantes del trompel l’oeil. McQueen estaba especialmente orgulloso de su jellyfish dress, un vestido extensible de gasa que presentó en su colección de verano 2003.

En el verano del 2000 contrajo matrimonio con su pareja, George Forysth, en Ibiza, y Kate Moss fue testigo del enlace. En el 2001 el grupo Gucci, perteneciente al consorcio de artículos de lujo PPR, adquirió el 51% de la marca alexandermcqueen.

El diseñador solía decir: «De vez en cuando es necesario que algo pueda salir mal, o no se puede salir adelante». Muchos creen que ese fue el caso del  año 2007, en el que su temática fue la magia negra y la cacería de brujas. Sus visiones eran cada vez más sombrías y lúgubres lo que evidenciaba que algo no iba bien a pesar de tener al mundo acostumbrado a sus salidas de tiesto.

 Finalmente, McQueen pone un final a su vida el 11 de febrero de 2010.

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