8 cosas que arruinan tu vino

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Cierra los ojos un momento y trata de recordar la última vez que probaste una copa de vino ¿Lo hiciste? Ahora trata de describir en una palabra ese vino, ¿pudiste hacerlo? Una última petición: transpórtate al momento previo, antes de sentirlo en tu boca, antes de que sus taninos formaran la sensación de astringencia característica en el paladar y las paredes del interior de la boca, recuerda con exactitud todos los aromas que percibiste en la primera nariz y cómo evolucionaron una vez que agitaste un poco la copa para el alcohol se evaporara y dejara al descubrirlo las más sutiles notas aromáticas incorporadas al líquido que permanece allí, no solo en la copa sino en la memoria.

Si evitas estos cuatro pequeños errores que son demasiado comunes vas a disfrutar más tu vino:

  • Tomar la copa por el cáliz: Si en lugar de tomar la copa por su pie o tallo decides tomarla por su cáliz vas a tener dos problemas: vas a calentar el vino y vas a dejar tus huellas así que puedes afectar la temperatura y la posibilidad de ver el color y demás aspectos de la bebida.
  • Agitar el vino justo al tenerlo en copa: Cuando te sirven el vino debes permitirte apreciar los aromas a copa quieta, es decir, sin moverlo. Te vas a perder los exquisitos aromas primarios de fruta y además puedes perder la oportunidad de detectar algún defecto evidente que te advierta que no debes beber de esa copa.
  • Usar copas de colores: Con la excepción de copas negras en caso de que quieras hacer una cata a ciegas, las copas de colores son un absurdo porque distorsionan el color de la bebida que es parte fundamental de su degustación. Usa siempre copas transparentes y lisas, sin ningún tipo de tallado o grabado.
  • Tomar bebidas de alto grado alcohólico: Si antes del vino pruebas bebidas de alto grado de alcohol tendrás cansados tus sentidos y será muy poco lo que apreciarás de la copa.
  • Servir el vino caliente: Si sirves un vino frío, con colocar las manos sobre el cáliz algunos minutos el líquido estará a temperatura pero el vino caliente no tiene solución. Olvida esa idea de la “temperatura ambiente” y refresca un poco tus vinos antes de servirlos.
  • Servir demasiado vino en la copa: Mientras más vino tengas en la copa menos oportunidad de oxigenarlo tienes así que asegura servir alrededor de 1/3 y luego pides la siguiente copa.
  • Usar una copa sucia: Antes de servir vino en una copa revisa que no tenga manchas en el cáliz y llévala a nariz e inspira profundamente para detectar si hay algún olor desagradable que generalmente se produce por dejar agua en la copa tras lavarla o por secarla con un paño sucio. Evita disgustos con esta inspección previa de tu copa.
  • Tomar vino con prisa: Sin necesidad de mayores rituales, en el protocolo el vino necesita su tiempo. Tiempo para refrescarlo, para el descorche, para que se oxigene en copa, para mirarlo, olerlo y luego probarlo. Tomar la copa con prisa es privarse de la posibilidad de su disfrute esencial.

Tomado del blog de Esnobismo Gourmet.

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