El perfume: la mejor de las obsesiones

“Todo en exceso es malo” se dice comúnmente, pero ¿es realmente dañino tener exceso de perfumes?

 Un verdadero fanático de las fragancias considera un pecado arrojar un frasco vacío a la papelera, para él sería así como un acto de locura, un delito; porque los guardará como trofeos, pequeños recuerdos que debe conservar para siempre.

Además en la tipología de este aficionado, está quejarse constantemente porque  sus perfumados líquidos se acaban muy rápido, aunque tiene miles perfectamente ordenados en brillantes platos plateados, y asegura de que se siente incompleto sin ponerse perfume en el pelo y sobre cada punto de presión al exponerse a la calle.

El fanatismo llega a su pico al momento de comprar un perfume: entra a la perfumería y tiene comentarios sobre todas las fragancias, es un verdadero experto en las historias e ingredientes de los aromas. Además, un verdadero apasionado de los perfumes siempre tiene el valor para salir de la rutina y probar una colonia nueva, teniendo en cuenta el secreto del café para no marearse; es un proceso cuidadoso en el que no basta con haber olido la esencia, antes de escogerla hay que utilizarla durante varios minutos, incluso horas para poder disfrutar el verdadero olor de la fragancia sobre la piel.

Entre todos los excesos, el del perfume es el más delicioso, porque si bien puede que tu casa esté llena de recipientes vacíos, tu aroma siempre será delicioso.

"Todo lo que puedas imaginar puede ser real" -Pablo Picasso. Creo en el poder del estilo y en la influencia de la moda; la vida es muy corta para parecerte a los demás.
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